Una amiga me regaló una hermosa agenda, bien a mi estilo. Esta agenda tiene una serie de relatos de la cual extraje el que transcribo más abajo habida cuenta de lo que siempre digo: “Tenemos la gran oportunidad de ´PERFUMAR´ este mundo… o no. Todo depende de la decisión de cada uno”…
Un Jazmín que sigue perfumando
Cuando joven conoció al Jardinero y desde entonces se dejó cuidar por esas manos expertas, gentiles, fuertes y seguras.
Algunas veces tuvo que soportar podadas difíciles, dolorosas; pero siempre supo que eran necesarias y las aceptaba con actitud agradecida. Otras veces las sequías, las tormentas o las plagas le dejaron cicatrices, y aun en medio de las pruebas seguía creciendo, floreciendo y alegrando a quienes estaban a su lado.
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Las flores de jazmín no son de impactante belleza ni profusión de color; su blancura inmaculada, su hermosa sencillez y su agraciada forma las hacen especiales. Sin embargo, lo que se destaca de ellas y no tiene comparación es su perfume. Aun sin ver la planta o la flor, ya se percibe su presencia, porque la fragancia que emana deja una huella exquisita.
Así fue ella, como su flor preferida. Durante largos años de servicio perfumó vidas: en las aulas de una escuelita rural; en su iglesia, que la vio liderar diversos ministerios; en el vecindario, donde se la sigue extrañando; y especialmente en su familia donde inspiró, con su fragancia, ideas de excelencia y de eternidad.
Hace poco entendí mejor cuánto se asemejan ella y su flor. Su enorme jazminero se cubrió de blanco y parecía que cuantas más flores obsequiábamos a amigos y vecinos, más florecía. Esa fue su misión: dar.
Dar atención, amor, consejos, tiempo, recursos, consuelo. su pasión fue dar a conocer el mensaje de salvación eterna, y cuanto más se daba en servicio a los demás, producía más flores y más perfume.
Lo que conmovió mi corazón es una característica que sólo tiene el jazmín: aún cuando se marchite y se seque su flor, ¡sigue perfumando! ¡Qué coincidencia! Aunque su vida terrenal se marchitó, su perfume permanece en la memoria, los corazones y los pimpollos que siguen floreciendo gracias a su influencia.
Dios me regaló el privilegio de ser uno de sus retoños de ese jazmín. Mi oración y ruego es poder continuar con ese legado de servicio fragante para su gloria. Tengo además la certeza de que la flor, hoy marchita, volverá a florecer y seguir perfumando cuando, dentro de muy poco tiempo, el jardinero la llame a la vida.
“ ´Ciertamente, vengo en breve´. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22:20, NRV 2000).
Patricia L. Muller. Homenaje a su querida madre Dora.
Además, y este ya es un agregado personal, el jazmín tiene otras grandes cualidades como por ejemplo, ¡TIENE FORMA DE ESTRELLA! nos ilumina cada día!... Pese a ser humanos y tener defectos, luchemos por ser luz siempre…
"Contra Viento y Marea" Marilina Ross


