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lunes, 18 de mayo de 2015

*Fuerzas Morales* de Jose Ingenieros

La solidaridad es armonía que emerge de la justicia. Es simpatía actuante y da fuerza a los que persiguen un mismo objetivo. Hay solidaridad en una comunión de hombres cuando la dicha del mejor enorgullece a todos y la miseria del más triste llena a todos de vergüenza. Sin esta fuerza que acomuna las voluntades y los corazones, imposible es realizar grandes ensueños colectivos; la cohesión de un pueblo depende exclusivamente del unísono con que se ritmen_ las esperanzas, los intereses y los ideales de todos...

El desequilibrio social engendra la violencia. Cuando alguna parte de un todo se hipertrofia a expensas de las otras, la unidad funcional se altera y el juego de las recíprocas interacciones tórnase desatinado y funesto. Toda violencia es un efecto de causas; sólo puede suprimirse reparando el, desequilibrio que la engendra. Oponer la violencia a la violencia puede ser un mal necesario, pero estransitoriamente una agravación del mal: sólo es un bien si de ella surge un nuevo estado de equilibrio fundado en mayor justicia...

Difundamos, entretanto, una nueva educación moral que desenvuelva sentimientos propicios. La solidaridad convertirá en derechos todo lo que la caridad otorga como favores, y mucho más que ella no puede otorgar; pero también impondrá a todos la aceptación de los deberes indispensables para que desaparezca el odio entre los hombres, preparando el advenimiento de nuevos equilibrios sociales, incompatibles con la violencia y la injusticia...
En la sociedad, como en el hombre, la inquietud de renovación es la fuerza motriz de todo mejoramiento; cuando ella deja de actuar, las sociedades se envilecen, marchando a la disolución o a la tiranía...

Lo bueno posible se alcanza buscando lo imposible mejor...

Algo necesita cada hombre de los demás: respeto. Debe conquistarlo con su conducta. No es respetable el que obra contra el sentir de la propia conciencia; todos respetan al que sabe jugar su destino sobre la carta única de su dignidad.
La firmeza es acero en la palabra y diamante en la conducta. La palabra es_ sonora cuando es clara;...

El que duda de sus fuerzas morales está vencido. Manos que tiemblan no pueden plasmar una forma, apartar un obstáculo, izar un estandarte. La confianza en las fuerzas morales debe ser integral para los caracteres firmes, pues los intereses creados reclaman complicidad en la rutina común. No puede resistir quien teme ceder.
Firme es el hombre que sabe corregir sus juicios reflexionando sobre la experiencia propia o la ajena; voluble el que sigue las últimas opiniones que escucha, o acepta por temor las que otros le imponen...

La independencia moral es el sostén de la dignidad. Si el hombre aplica su vida al servicio de sus propios ideales, no se rebaja nunca. Puede comprometer su rango y perderlo, exponerse a la detracción y al odio, arrostrar las pasiones de los ciegos y la oblicuidad de los serviles; pero salva siempre su dignidad. Nunca avergüenza de sí mismos meditando a solas...

Nunca desees lo que sólo puedas obtener del favor ajeno; anhela con firmeza todo lo que pueda realizar tu propia energía. Si quieres hincar tu diente en una fruta sabrosa, no la pidas; planta un árbol y espera. La tendrás, aunque tarde; pero la tendrás seguramente y será toda tuya, y sabrá a miel cuando la toquen tus labios...
La obediencia pasiva es la negación del deber...

El sentimiento del deber es siempre individual y en él se refleja la conciencia moral de la sociedad; pero cuando el Estado o la Autoridad no son la expresión legítima de la conciencia social puede consistir el deber en la desobediencia, aun a precio de la vida misma...

Valorizando el tiempo se intensifica la vida. Cada hora, cada minuto, debe ser sabiamente aprovechado en el trabajo o en el placer. Vivir con intensidad no significa extenuarse en el sacrificio ni refinarse en la disipación, sino realizar un equilibrio entre el empleo útil de todas las aptitudes y la satisfacción deleitosa de todas las inclinaciones. La juventud que no sabe trabajar es tan desgraciada como la que no sabe divertirse...

No hay bondad sin tensión activa hacia la virtud. La disciplina mansa, la condescendencia pasiva, la sumisión resignada, son simples formas de incapacidad para el mal; el hipócrita que obra bien por simple miedo a la coerción social es peor que el malo desembozado, pues sin librarse de- su maldad la complica de cobardía...

Una ética nueva no es una serie de normas originales, sino una nueva actitud frente a los problemas de la vida humana; determinar lo que puede hacer el hombre para su elevación moral, por cuáles medios, en qué medida, es más útil que teorizar sobre deberes imposibles y finalidades extrahumanas...

Equivocarse es humano. Podemos perdonar al que se equivoca si tiene el valor de confesarlo cuando se le demuestre su error. En cambio, quien carece de lealtad para reconocer sus errores es tanto más despreciable cuanto mayor es su empecinamiento. El que miente es un falsario, capaz de torcer la verdad, de embrollarla, de corromperla, `de perseguirla. Los hombres que viven inmoralmente aborrecen la verdad y caen siempre en la cobardía de mentir...

Conviene a la sociedad el libre desenvolvimiento de las vocaciones...

La escuela es un puente, entre el hogar y la sociedad. Siendo su finalidad inmediata convertir al niño en ciudadano, deberá estar en contacto con la vida social misma, con la familia, con la calle, con el pueblo, vinculada a sus sentimientos, a sus esfuerzos, a sus ideales...

Todo ser humano puede enseñar a otros lo que sabe...

La variación social es obra activa de minorías pensantes. El progreso no resulta del querer de las masas, casi siempre conformistas, sino del esfuerzo de .grupos ilustrados que las orientan...

El terruño es la patria de corazón...

La nación es la patria de la vida civil...

El patriotismo nacional surge naturalmente de la afinidad entre los miembros de la nación...
"Aspiremos a crear una ciencia nacional, un arte nacional, una política nacional, un sentimiento nacional, adaptando los caracteres de las múltiples razas originarias al marco de nuestro medio físico y sociológico. Así como todo hombre aspira a ser alguien en su familia, toda familia en su clase, toda clase en su pueblo, aspiremos también a que nuestro pueblo sea alguien en la humanidad"...


Sólo es patriota el que ama a sus conciudadanos, los educa, los alienta, los dignifica, los honra; el que lucha por el bienestar de su pueblo, sacrificándose por emanciparlo de todos los yugos; el que cree que la patria no es la celda del esclavo, sino el solar del hombre libre...


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