A
la hora de emprender, ¿alcanza solo con tener pasión?
Muchos
destacan la pasión como factor determinante para emprender. Sin
embargo, ¿es suficiente? ¿Cómo transformar ese empuje en acciones
concretas que nos conduzcan al camino del éxito?
En
nuestro día a día, usamos a menudo el
verbo emprender. Nos definimos como emprendedores, hablamos de un
ecosistema
que nos es propio, nos conectamos con gente que está recorriendo
nuestro mismo camino y enmarcamos todas nuestras victorias y fracasos
bajo el paraguas de esta palabra, que tan de moda se ha puesto.
Pocas
veces, sin embargo, nos detenemos a pensar de qué hablamos realmente
cuando decimos que nos dedicamos a "EMPRENDER", así con
mayúsculas. En principio, y de acuerdo con la Real Academia
Española, estamos hablando de "acometer y comenzar una obra, un
negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o
peligro". La dificultad
– de transitar un camino nuevo y desconocido- y el peligro – de
no cumplir con los objetivos planteados- se desprenden de la
definición misma. En otras palabras, son una parte intrínseca del
maravilloso viaje del emprendedor.
Es
importante saber esto antes de empezar, porque es prácticamente
imposible lanzarse a correr riesgos si uno no cuenta, de antemano,
con un sueño que lo inspire, una inquietud que lo desvele o un
problema que quiera resolver más que cualquier otra cosa en el
mundo. Es prácticamente imposible lanzarse a emprender si uno no
cuenta con una pasión profunda e intensa por lo que quiere hacer
porque a veces, y especialmente al principio, será ella la que nos
mantenga fuertes y determinados a no bajar los brazos frente a los
desafíos que se nos presenten.
Ahora
bien, sabemos que es indispensable, pero ¿es la pasión por sí sola
una condición suficiente a la hora de emprender? Por mucho que me
encantaría decir que sí, no se puede dejar de reconocer que hay, a
la vez, otros factores involucrados que son igualmente importantes a
la hora de plantearse con seriedad la posibilidad de pasar de la
emoción a la acción; de proponerse convertir una idea en un
emprendimiento
que
tenga, a la vez, el potencial para transformarse en una forma de vida
que represente aquello que realmente somos y queremos hacer de
nuestro día a día.
La
pasión es necesaria, pero no suficiente. En este sentido, según
resultados del Global Entrepreneurship Monitor, en la Argentina el
57% de la población adulta cree que tiene capacidades para
emprender, y el 28% cree que existen oportunidades en el país para
hacerlo. Sin embargo, sólo el 12% de la población adulta (de 18 a
60 años) lo hace. ¿Qué factores explican esta diferencia? Entre
ellos, seguro, el miedo al fracaso, que ronda el 30% de la población
adulta según el estudio mencionado.
Entonces,
¿qué hacer para emprender? Y lo que resulta más interesante, ¿qué
hacer para emprender sin morir en el intento?
Si
bien abundan en la web decálogos sobre cómo convertirse en un
emprendedor exitoso, la verdad es que no existen recetas mágicas:
siempre va a haber altibajos en el camino del emprendedor. Se trata
de un proceso plagado de incertidumbres, pero hoy contamos con
información y herramientas que nos ayudan a bajar esos riesgos. En
primer lugar, debemos conformar un equipo
formado
con perfiles complementarios, con buen capital social (qué saben y a
quiénes conocen), que entrene sus habilidades blandas como la
empatía, el liderazgo, la resiliencia, la comunicación, la
negociación. Un equipo con estas características tiene muchas más
posibilidades de llevar adelante un proyecto con éxito. Por otro
lado, además, existen metodologías ágiles que nos ayudan a probar
rápido una idea sin necesidad de invertir mucho dinero en ella.
Técnicas como Design Thinking, Lean Start Up o Canvas Business Model
nos permiten ponernos en los pies de quien va a utilizar nuestro
producto o servicio, empatizar con él, conocerlo y generar
prototipos que nos indiquen si nuestra propuesta de valor realmente
resuelve un problema y, en tal caso, si existen clientes dispuestos a
pagar por esa solución. De este modo, vamos conociendo nuestro
mercado,
dialogando con él y generando mejores versiones de aquello que
queremos vender a medida que vamos validando distintas hipótesis. Se
trata de dar pasos más cortos, bajar esos riesgos e ir
permanentemente revisando y mejorando nuestra propuesta a partir de
la información que nos da el usuario.
Estos
consejos, por más útiles que sean a la hora de largarse a la
aventura de emprender, no nos llevarán a ningún lado por sí solos:
necesitan de la pasión tanto como ella de estos consejos y, sobre
todo, de las ganas de animarse.
Eso es lo más importante.


Buenisimo lili, siempre hay que animarse a emprender y a hacer realidad las ideas de uno
ResponderEliminarGracias. Mis sueños son increíbles pero no tengo dudas de que se convertirán en realidad
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