BIENVENIDO A UNA MIRADA MÁS ALLÁ DE LO OBVIO


Mostrando entradas con la etiqueta ACEPTACIÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ACEPTACIÓN. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de marzo de 2013

Cambios Personales

 3 errores que impiden hacer cambios personales

Hay muchas veces en las que te propones hacer algún tipo de cambio, ya sea relativamente pequeño o de mayor impacto y al final acabas posponiéndolo o abandonando al poco de empezar. Quizá te hayas propuesto cambiar algunos hábitos para estar más sana, o un cambio de carrera más o menos drástico y, al final, no te has atrevido a dar el paso o has renunciado antes de lo que pensabas. En ese caso, te será útil identificar tres errores que solemos cometer cuando queremos empezar algo que supone un cambio importante, ya sea profesional o personal.

1. Buscar validación en los sitios equivocados.
O, mejor dicho, en las personas equivocadas. Cuando vas a empezar algo nuevo es normal tender a buscar validación entre los que nos rodean. A veces como ese pequeño empujón que nos falta, a veces solo para corroborar que tendremos apoyo. Lo ideal sería ser lo suficientemente independiente y fuerte como para no necesitar ningún tipo de validación externa. Pero es difícil, así que si no te queda más remedio y quieres recurrir a ella, mira bien dónde vas a buscarla, a quién vas a recurrir. Volvemos a lo que comento siempre, procura rodearte de gente positiva que te apoye. ¿Para qué vas a buscar validación en alguien que sabes de antemano que te va a poner obstáculos o va a criticar lo que quieres hacer? Hay veces en las que es mejor comentarle tus planes solo a aquellas personas que sabes que te van a escuchar y no necesariamente a darte la razón, pero sí a ayudarte de manera constructiva. O bien no comentar tus planes hasta que no estés convencida de que nadie te va a hacer cambiar de opinión porque estás segura de lo que quieres.

2. Negar tus barreras y juzgarte a ti misma.
Todas tenemos una serie de barreras que suponen un obstáculo para nuestros planes, y lo que solemos hacer al respecto es criticarnos duramente por ello e intentar aguantarnos y seguir adelante; cuando lo más fácil sería ir por otro camino que no tenga esa barrera. Un ejemplo perfecto podría ser mi aversión a los gimnasios. Durante mucho tiempo asumí que para estar en forma tenía que apuntarme a un gimnasio. Daba igual que no me gustaran, eso eran excusas, lo que pasaba es que era una vaga. ¿Qué es lo que estaba haciendo aquí? Primero juzgarme a mi misma. ¿De verdad soy una vaga por no querer ir a un gimnasio? No tiene por qué, no hay nada malo en preferir otras cosas. Y por otro lado, negar mis barreras. Para mi el tema gimnasio es una gran barrera, no me gustan, no disfruto y punto. El avance se produjo cuando acepte eso y busque otras alternativas, que las hay.
En tu caso puede ser otra cosa que estás intentando negar o justificar, y te juzgas porque no debería ser así; pero es que es así y no pasa nada. Acéptalo y busca otra alternativa. Hay que acabar con el mito de que para conseguir las cosas hay que sufrir. Quizá para algunas cosas sí, pero lo que está claro es que cuando haces algo de una forma que te gusta, eres más consistente y tienes mejores resultados. Evita luchar contigo misma u obligarte a aguantar ciertas cosas. Bastante duro es de por sí empezar algo nuevo. Así que piensa, ¿qué barreras puedes evitar para que te resulte más fácil hacer ese cambio que buscas?
3. Empeñarte en no hacer nada hasta que lo tengas todo controlado y seguro al 100%.
Está claro que es importante saber dónde te metes, estar informada y preparada. Pero muchas personas utilizan esto como excusa para estar formándose continuamente o para quedarse paradas esperando a que pase algo que les asegure que todo va a salir bien. Si quieres que las cosas pasen tienes que ponerte en marcha. Lo bonito de ponerse en marcha no es sólo la motivación que sientes, el aumento de autoestima y los resultados que obtienes; sino que abres las puertas a nuevas oportunidades y personas que no habías ni considerado. Esa es la mejor parte, que cuando empiezas el trayecto, en realidad no sabes adónde te va a llevar el camino ni a quién te encontrarás en él…
Hay muchas cosas que pueden influir en la decisión de ponerte en marcha y en si abandonas o no, estos tres errores son algo a tener muy en cuenta a partir de ahora. ¿Con cuál te identificas?



Aida Baida Gil - coachaidaarrobagmail.com
Coach de la profesional, trabaja con mujeres profesionales que quieren ganar seguridad en si mismas, decidir el siguiente paso a dar y diseñar su vida y su carrera según sus intereses y valores.


miércoles, 30 de mayo de 2012

6 Pasos para salir de los malos hábitos personales


Gestiópolis, mayo de 2012

Autor: Jaime Mora


Los hábitos son acciones que tienen un efecto directo en nuestra vida y que realizamos de forma metódica y constante. Ese efecto puede ser tanto positivo como negativo, es nuestra elección el fin deseado y, en consecuencia, qué conducta queremos conservar.

Nuestras vidas se enfrentan en ocasiones a episodios desagradables que deseamos olvidar, y para lograrlo decidimos recurrir a puertas traseras que nos generan un escape precario, un alivio efímero, una amnesia momentánea cuyo precio es inicialmente tan económico, que preferimos no atender a las consecuencias secundarias que en la mayoría de los casos resultan peor al problema inicial.

Es en esas circunstancias cuando buscamos remedios de rápida acción, de efecto inmediato, de provecho instantáneo, pero mientras más súbita la maniobra, más breve es el alivio. Ahora bien, es esa misma brevedad la que nos pone a riesgo de adoptar los hábitos indeseados, aquellos que tienen efectos nocivos para nuestro ser. En otras palabras, el sufrimiento, la depresión, y la frustración son la cama perfecta para procrear los malos hábitos.

Y es que en esos momentos es cuando nos encontramos más vulnerables a realizar pequeños cambios al buscar la satisfacción inmediata. Cambios, que en el momento no pensamos que pueden volverse parte de nuestra rutina, pero que sorprendentemente son aprendidos con velocidad y luego son increíblemente difíciles de dejar.

Para revertir los efectos del hábito adverso, solo debemos seguir estos simples pasos:
1.- Aceptación: debes identificar el mal hábito, tener claridad de su existencia y de las razones por las cuales lo adquiriste.

2.- Conciencia: debes reconocer el mal que te hace, el daño que produce en ti, lo mal que te sientes ante su ocurrencia.

3.- Visualización: observar que es lo que quieres lograr, siente la sensación de bienestar que experimentarás cuando lo anules. Piensa en el futuro.

4.- Tomar la decisión: definir con exactitud cuáles son los pasos a seguir, cuáles los compromisos que asumes, cuál será el camino de vuelta a la tranquilidad.

5.- Fuerza de voluntad: tener la firme convicción de que puedes, con la confianza en que no volverás atrás. Con fe en tu carácter y en la capacidad de sostenerte en tu decisión.

6.- Tomar acción: no lo dejes para después, no le des más tiempo para que se arraigue en ti, actúa inmediatamente.

Es importante que tomemos por máxima de ahora en más, dejar aquellos hábitos que puedan ser dañinos para nosotros, ya sea a corto o largo plazo, e incorporar a nuestra rutina aquellos que puedan hacernos sentir más a gusto en el día a día, que contribuyan a la plenitud en nuestras vidas, que impulsen nuestro camino al crecimiento continuo.

“Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado”. Depack Chopra.


Jaime Mora - jaimemora@impulsate.com
Director del portal impúlsate y experto en crecimiento personal, organizacional y emprendimiento. www.impulsate.com. 


lunes, 13 de junio de 2011


“Es tan jodido enfrentarse al dolor. Sentimos la punzada del dolor y decimos “es culpa de

ella, o de él, o culpa mía, o culpa de mi padre, o culpa de mi madre, o culpa de Dios...”Y

tratamos de zafarnos... ¡y todo sucede en un segundo!, ¡sentimos dolor...juzgamos! ¡Fuera

ese dolor! Luchamos contra el dolor como si fuera a destruirnos cuando en realidad, si lo

aceptamos, lo que hará será curarnos”.


(Samuel Shem, 1997. Monte Miseria)