
Hoy, como todos los días, disfruto de escuchar la voz de Dios a través de una buena lectura y de la reflexión. Es más, el jueves, compré algún material de lectura y junto a ellos, descubrí una especie de agenda que decía: ”Hablando con Dios” que trae en su interior, hojas en blanco donde en un extremo está preparado para colocar algún pedido y en el otro, la respuesta a ese pedido que dirigimos a Dios. Debajo, un lugar privilegiado para las reflexiones y me fascinó porque desde hace muchos años que hago esto de escribir algún pedido o pensamiento que dejo en una linda cajita y a lo largo de los días, suelo revisar esos pedido y aquel que fue respondido, lo coloco en otra cajita donde dice: “Gracias Dios” y siempre reflexiono acerca de ello, me lleva a ver mis progresos aunque muchas veces veo mis lamentables retrasos y derrotas; lo cual es bueno porque eso mismo es lo que me impulsa a los cambios.
En fin, ahora tengo el cuaderno, es como más bonito aunque mis cajitas también lo son… y junto a esto recordé alguna de los tantos anhelos de Dios para mí y es que Dios “me rodea de gritos de liberación”, gritos que llegan a mí a través de la lectura y de la contemplación pero también a través de seres amados que me aman.
Liberación, esa es la clave… porque estamos llamados a “romper nuestras cadenas”; cadenas que muchas veces creamos nosotros mismos… Somos llamados a ser libres y dignos.
Recordé también un poema de autor anónimo que dice:
“Escogemos cómo hemos de vivir.
Valientemente o en cobardía.
Honradamente o deshonestamente.
Con propósito o a la deriva.
Decidimos lo que es importante
Y lo que es trivial en la vida.
Decidimos que lo que hace que seamos importantes
Es lo que realizamos o nos negamos a realizar.
NOSOTROS DECIDIMOS:
NOSOTROS ESCOGEMOS.
NOSOTROS ESCOGEMOS.
Y, al decidir, al escoger,
Nuestras vidas son formadas”.


Necesitamos comprender la verdadera fuerza de voluntad. El gran poder que nos gobierna: el poder de decidir o elegir. Por eso, es necesario que “eduquemos la fuerza de la voluntad”. Esa es nuestra responsabilidad porque la vida es elección.
Y es fundamental no negarnos este que es un don divino porque de lo contrario, terminaremos siendo “esclavos de las circunstancias o de las decisiones de otros. Y nos convertimos en “nada”, todo lo contrario a lo que Dios planeó para nosotros.
Jamás dejemos de reflexionar en nuestros caminos porque será la reflexión la que nos ayudará a optar y a mantenernos libres de confusiones que nos impidan decidir bien.
Decidir es vivir! Nacimos como seres libres porque fuimos creados libres; que nada ni nadie nos quite ese privilegio a tal punto de que nuestra muerte nos encuentre como esclavos!
No abandonemos nunca nuestra capacidad de elegir!
Liliana Moreno Ahualli
20.04.2013
