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sábado, 12 de mayo de 2012

Es light, ¿es sano?


Por Luza Alvarado
marzo 2012

Al igual que mi amigo, miles de personas creen que tomar bebidas carbonatadas "de dieta" es más sano que tomar bebidas con azúcar. Sin embargo, decenas de estudios dicen lo contrario. Los motivos son variados y están relacionados, sobre todo, con un estilo de vida poco saludable: malos hábitos alimenticios, sedentarismo, prejuicios provocados por la publicidad tendenciosa, etc. El problema es bastante complejo, por lo que trataré de desmenuzarlo en dos apartados.

- Si es "light", no engorda
Se ha comprobado que las personas que toman resfrescos de dieta tienden a ganar peso más que a perderlo. Esto puede deberse a dos situaciones íntimamente relacionadas. Estos consumidores, en general, tienen habitos alimenticios deficientes y estilos de vida sedentarios. Como es muy difícil romper con un patrón nocivo, prefieren hacer cambios remediales, es decir, gestos superficiales que, de acuerdo con los mensajes publicitarios, parecen ser más saludables. Entre ellos está cambiar el consumo de una bebida azucarada por el de una bebida con edulcorantes.

Pero el asunto no queda ahí. Preferir una bebida artificialmente azucarada al agua pura o al jugo natural pone de relieve una adicción al azúcar (en algunos casos también al jarabe de maíz modificado y a la cafeína). Los edulcorantes actúan como un placebo que satisface la necesidad psicológica o sensorial, pero no la física. El cuerpo, acostumbrado a trabajar con altos niveles de azúcar, busca satisfacer la necesidad a través de otros alimentos, pero después de un tiempo de abstintencia el consumo suele presentarse en forma de atracones.
Esto no quiere decir que el simple hecho de consumir bebidas gasificadas de dieta provoque obesidad, sin embargo, en la mayoría de los casos sólo refuerza los malos hábitos alimenticios, pues se piensa que por ahorrarse las calorías de la bebida, se pueden permitir comer de más o no hacer ejercicio.

- Riesgos de enfermedad
El hábito de tomar bebidas carbonatadas, tanto de dieta como "normales",  puede provocar diversas enfermedades crónico degenerativas:

1. Daño a los huesos. Se ha comprobado que los consumidores de refresco tienen entre 4% y 10% menos densidad mineral en los huesos. Esto puede deberse a que las bebidas con gas tienen ácido fosfórico, un mineral que además de erosionar el esmalte de los dientes, requiere usar las reservas de calcio del cuerpo para ser metabolizado. Este dato sería crucial para las mujeres que han tenido hijos, ya que su deficiencia de calcio es mayor que en el resto de los individuos.

2. Disminución en la capacidad renal. Después de seis años de estudio en mujeres, se comprobó que consumir más de dos refrescos diarios disminuye en un 30% la función renal. Todo apunta a pensar no sólo en la acidez del refresco sino en la presencia de otros minerales. Cuando se mide la cantidad de éstos en una lata de refresco, el aporte no es significativo, pero cuando se ingieren más de dos latas diarias, el desgaste a los riñones aumenta considerablemente.

3. Síndrome metabólico. De acuerdo con el Dr. Ramachandran Vasan, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, beber dos refrescos diarios y llevar hábitos de vida sedentarios aumenta en un 50% las posibilidades de presentar síndrome metabólico, y cuando se padece síndrome metabólico se duplican los riesgos de sufrir diabetes, infarto, cáncer, ovario poliquístico, etc. Este síndrome se caracteriza por una baja en el colesterol "bueno", presión alta, acumulación de grasa en el abdomen y la cintura, entre otros síntomas.

4. Cáncer. Después de casi un año de ejercer presión en tribunales, finalmente se ha logrado que las empresas que producen refrescos de cola en los EEUU se vean forzadas a disminuir el nivel de 4-MI (colorante que da tono caramelo) en las bebidas. Según el reporte presentado por el Centro para la Ciencia pro Interés Público, los niveles de este químico son responsables de provocar inflamaciones severas y cáncer, por lo que las autoridades están obligando a las empresas a poner una leyenda preventiva (del tipo "el consumo de este producto puede provocar cáncer") a quienes no accedan a disminuir los niveles de 4-MI. A esto se suma la gran cantidad de estudios "no concluyentes" sobre los riesgos de consumo prolongado de aspartame, acesulfame, manitol y otros endulzantes artificiales.

Les recomiendo este documental llamado Sweet Misery (Dulce Miseria) donde se exponen algunos datos interesantes sobre el aspartame y los daños que éste provoca al sistema  nervioso:

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, hasta un niño sabe que la sed no se quita con una bebida azucarada y gasificada (a menos que sea lo único que haya en kilómetros a la redonda). La publicidad nos ha vendido esa idea y nuestro inconsciente la ha asimilado tan bien, que hoy dejamos de lado otras opciones más saludables, como el agua, el jugo de fruta recién hecho o incluso una infusión, bebidas que sí aportan algún beneficio a la salud.

Puede parecer que estoy "satanizando" las bebidas con gas, pero no es así. Estoy de acuerdo en es tomar un refresco de vez en cuando, pero convertirlo en la fuente principal de líquido me parece un riesgo real para la salud.

¿Creen que es exagerado? ¿Cuáles son sus razones para tomar o dejar de tomar refrescos azucarados con gas?


jueves, 30 de junio de 2011

La integración musulmana en Alemania

Junio de 2011
La integración musulmana es el mayor desafío: Christian Wulff

En un esperado discurso con motivo del 20° aniversario de la reunificación alemana, el presidente Christian Wullf tendió puentes a la comunidad musulmana y dijo que su integración es el mayor desafío de Occidente.

Con discursos oficiales, fuegos artificiales y programas de historia difundidos por los medios de comunicación, Alemania celebró el domingo el vigésimo aniversario de la reunificación. Las celebraciones oficiales tuvieron como escenario este año la ciudad de Bremen en donde el presidente, Christian Wulff, pronunció un esperado discurso ante la cúpula de gobierno germana y numerosos políticos europeos. 
 “También soy presidente de los musulmanes”, dijo Wulff y recordó que no sólo el cristianismo y el judaísmo son parte del legado histórico cultural de Alemania, sino que también el Islam es parte de su sociedad. El discurso de Wulff, el primero en el que formularía una disertación como presidente desde su elección en junio pasado, era esperado con interés y marcó el sentir de una era en un momento en el que los sentimientos anti-musulmanes se extienden en Europa y las amenazas del terrorismo islámico están a la orden del día.

Sus palabras, con motivo de las celebraciones del vigésimo aniversario de la reunificación, subrayaron la importancia de la integración de inmigrantes en la sociedad del país en el centro del continente, la tarea más importante que sigue pendiente. Wulff exhortó a la población alemana a mostrar más tolerancia, compromiso y solidaridad. “Las ilusiones de una sociedad multicultural a menudo subestiman los problemas y los desafíos”, dijo, al tiempo que recordó las consignas que enarbolaron las protestas en la extinta República Democrática Alemana (RDA), que precedieron a la reunificación hace veinte años.


Llamado a la unidad sin importar la fe

“¡Nosotros somos el Pueblo!, ése llamado a la unidad de entonces es una invitación a todos los que viven con nosotros”, dijo Wulff en las celebraciones oficiales en la ciudad de Bremen, elegida debido a que ostenta la presidencia en turno de la Cámara alta del Parlamento alemán.

Wulff exhortó de manera vehemente: “no caigamos en una falsa confrontación. La pertenencia a una sociedad no depende de un pasaporte, de una historia familiar ni de una práctica religiosa”. Y recordó que Goethe ya lo advirtió hace 200 años: “Oriente y Occidente ya no pueden dividirse”.

Ante un público multitudinario en el que se encontraba también la canciller alemana, Angela Merkel, Wulff advirtió que el futuro es de las naciones que se muestren abiertas a la diversidad cultural y a nuevas ideas. El máximo representante del pueblo alemán exhortó a los inmigrantes a aceptar los valores de la cultura germana. “Vivir en Alemania significa respetar su constitución y sus valores, así como respetar las reglas comunes de la sociedad y aceptar nuestro estilo de vida”, dijo.

División tras la post-guerra

La división alemana, resultado de la II Guerra Mundial, concluyó el 3 de octubre de 1990, poco menos de 11 meses después de que la cúpula germano oriental abriera el Muro de Berlín en medio de protestas masivas. El presidente dijo que desde entonces la población de la Alemania unida ha desarrollado un patriotismo deshinibido, pero reconoció que sigue habiendo mucho por hacer pese a los logros alcanzados desde entonces. Aludiendo al auge de grupos anti-muslmanes en Europa y a los recientes debates en torno a la dificultad en la integración de inmigrantes Wulff exhortó a no permitir que se cimienten los prejuicios y la exclusión.

El presidente estadounidense Barack Obama y su homólogo ruso, Dmitri Medvédev, jefes de Estado de las superpotencias durante la Guerra Fría enviaron felicitaciones. Obama elogió el coraje y la convicción del pueblo alemán que derribó el Muro de Berlín poniendo fin a décadas de separación dolorosa y artificial. Medvédev por su parte destacó la cooperación entre Berlín y Moscú, 20 años después de que la caída de Alemania oriental debilitara a la Unión Soviética. “El proceso de reunificación alemana en el que nuestro país hizo una contribución clave tiene un significado histórico no sólo para el pueblo alemán sino para toda Europa", escribió Medvédev en un mensaje dirigido a Christian Wulff.

Las celebraciones con motivo de la reunificación continuaron ante el Bundestag y la Puerta de Brandenburgo en Berlín donde cerraron con broche de oro la noche del domingo en medio de un gran espectáculo de fuegos artificiales.

Autora: Eva Usi/ Agencias
Editora: Emilia Rojas Sasse