BIENVENIDO A UNA MIRADA MÁS ALLÁ DE LO OBVIO


Mostrando entradas con la etiqueta DONES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DONES. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de octubre de 2012

POEMA DE LOS DONES de Jorge Luis Borges

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

                         las albas a su afán. En vano el día
                         les prodiga sus libros infinitos,
                         arduos como los arduos manuscritos
                         que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.


Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.
Jorge Luis Borges, 1960


                                        ¡COMPARTE Y DISFRUTA DE TUS DONES!

viernes, 22 de abril de 2011

¿Cuál es tu don?

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 1 Corintios 12: 4, 6.

El teatro en que Jerónimo se presentaría aquella noche estaba lleno. El hijo volvía a casa; retornaba vencedor y famoso. Al contemplar la platea, divisó rostros conocidos: amigos de la infancia, adultos que lo animaron a continuar la carrera, gente querida, expectante y ansiosa por oír el concierto.

la felicidad del joven pianista habría sido completa si hubiese podido ver a su padre. Lo buscó con la mirada por todas las butacas, y no lo vio. Sería mucho desear. Él nunca había estado de acuerdo en que el hijo estudiase música.

"Te vas a morir de hambre", le había dicho muchas veces, "tienes que ser médico, como tu hermano". Pero, Jerónimo nunca imaginó sus manos cortando un cuerpo, aunque fuese para salvar vidas. Sus dedos, largos y delgados, se deslizaban por las teclas del piano, arrancando notas capaces de emocionar a los corazones más insensibles.

En pocos segundos, su mete viajó al momento triste de su partida, cuando salió de su tierra natal en busca de sus sueños. Todavía recordaba, con dolor, las últimas palabras de su padre: "Vas a volver, un día, derrotado y pobre".

Sacudió la cabeza disimuladamente, se colocó frente al piano y empezó a volar en las alas de la música, como si estuviese en medio de ángeles. Fue una hora y media de suspiros, exclamaciones y aplausos. ¡Una noche de gloria, con sabor especial de nostalgia!

De vuelta en el camerino, mientras se enjuagaba el intenso sudor con su pañuelo blanco, fue sorprendido por la voz del padre: "Perdón, Jerónimo. Vine solo para pedirte perdón". Como un relámpago se volteó. allí, cerca de la cortina azul, el padre lo miraba, avergonzado y orgulloso. Avergonzado por el error que cometiera; orgulloso del hijo que, a pesar de los obstáculos, se transformara en un vencedor.

Dios es un Dios de muchos colores ymuchas formas, de moledías infinitas y variedades sin fin. Dios es Dios. "Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo", dice Pablo. Trata de descubrir tu don, y respeta el don de los demás. Nadie es mejor que nadie; todos somos necesarios en el jardín de Dios.

Por lo tanto, no te desanimes, a pesar de las dificultades que la incomprensión humana pueda presentarte. Sigue el rumbo de tus sueños, seguro de que "hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo".

Hoy 22 de abril de 2011, leí esta meditación que por su contenido decidí transcribir y compartir para la reflexión con todos ustedes. Extraído del libro "Plenitud en Cristo" de Alejandro Bullón