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viernes, 26 de septiembre de 2014

Entre lo que quiero y lo que debo hacer. Pequeño elogio a la fuerza de voluntad


Entre lo que quiero y lo que debo hacer. Pequeño elogio a la fuerza de voluntad


Hace un tiempo, escuché esta frase en una serie televisiva, que encontré interesante: “A veces hago lo que me gusta... La mayoría de las veces, hago lo que tengo que hacer”.

La rescato porque sentí que me describía. La verdad es que uno no anda preguntándose todo el tiempo si lo que hace le gusta; sino que muchas veces hacemos las cosas porque “es lo que tenemos que hacer”.

Para analizar esto, propongo dos preguntas; la primera sería: ¿Cuánto nos gusta lo que hacemos? Y la segunda sería: ¿Todo lo que hacemos nos gusta? La respuesta es fácil: ¡No! Mejor diríamos, algunas cosas nos gustan y otras no tanto. Lo interesante es notar cuándo aprendimos a hacer las cosas que no nos gustan, de todos modos. La respuesta es: con el paso del tiempo y poco a poco. Es decir, gracias a la fuerza de voluntad.

Este artículo intenta destacar algunos pensamientos importantes sobre la voluntad. Todo reside en ella. Repasemos?



  • Etimológicamente, la palabra voluntad procede del latín voluntas-voluntais, que significa “querer”. Esto implica determinación, propósito firme, decisión sólida. Es decir, es haber tomado la resolución de conseguir algo y entregarse a esta tarea.


  • La voluntad la necesitamos en todas las etapas de la vida. Se aplica a la educación, a las tareas domésticas, al trabajo, a una carrera universitaria, al seguimiento de un régimen alimentario, a un plan devocional, a una relación vincular, etc.


  • Toda educación empieza y termina por la voluntad.


  • Toda empresa que merece la pena llevarse a cabo necesita de la voluntad.


  • Como dice el autor Victor Hugo: “A nadie le faltan las fueras, lo que a muchísimos les falta es voluntad”.


  • Uno debe educar su voluntad. La voluntad permite sobreponerse a los desánimos, llevar los planes hacia adelante, alcanzar las metas.


  • La voluntad tiene que ver con la repetición de pequeños actos; es decir, con los hábitos.


  • La voluntad precisa de la motivación. Repetimos lo que se conseguirá; si mantenemos determinado plan de acción nos ayudará a levantarnos en los momentos difíciles.


  • Unir nuestra debilidad a la fortaleza divina nos dará empuje renovado.

  • Y, para terminar; un pequeño testimonio: estudié guitarra en un conservatorio durante diez años de mi vida (entre los diez y los veinte años), y me gradué de profesor. Si bien trabajé como profesor, luego mi trabajo fue cambiando hasta que en la actualidad no se relaciona directamente con esa carrera. Algunos conocimientos me sirven, pero otros pareciera que no. Varias veces, al repasar las circunstancias de mi vida, me pregunto qué ventajas me ha dejado el estudio de la música para mi formación académica y como persona.

    Estoy convencido de que la música me enseñó paciencia, perseverancia y a tener fuerza de voluntad. Como les decía, ¡fueron diez años! Repetía lgunas obras musicales cientos de veces, hasta que sonaran bien.Recuerdo que para el exámen en que me recibiría, ese verano, había una pieza cuya duración era de tan solo tres minutos, pero creo haberle dedicado al menos sesenta horas hasta que salió bien. Todo el exámen por rendir duraba una hora. Recuerdo haber estado encerrado casi ocho horas por día, todos los días, durante ese verano, porque quería tocar bien. Deseaba (luego de diez años)rendir esa última materia, y recibirme.

    Aparte del secundario, era mi primer carrera con veinte años de edad. Recuerdo haber tocado esa pieza casi a la perfección. Nunca había estudiado tanto guitarra como aquel verano. Cometí muchísimos errores durante los ensayos, pero finalmente me sentía seguro. Qué alegría me dió entrar al exámen, tocar una media docena de obras durante el espacio de cuarenta minutos y recibirme.

    Ese día de calor, sentí la profunda convicción de que si uno dedica la suficiente energía a lo que desea puede obtener lo que se proponga. Me parece que allí reside lo más importante de ejercer la voluntad. La voluntad nos permite alcanzar nuestros sueños. ¡Te invito a hacer lo mismo!


    Leonardo Bertagni es Lic. en psicología y profesor de música. 

    Y yo, transcribí (como lo hago con muchos de los artículos que publico en esta página_ no todos están disponibles en internet); con paciencia y perseverancia este artículo para tí que extraje de la Revista Conexión de Septiembre de 2014.



    "Era ya todo previsto" Andrea Bocelli


    lunes, 24 de diciembre de 2012

    Requiem. Poema de Amado Nervo

    Requiem 
    ¡Oh, Señor! Dios de los ejércitos,
    eterno Padre, eterno Rey,
    por este mundo que creaste
    con la virtud de tu poder;
                                                          porque dijiste: la luz sea,
                                            y a tu palabra la luz fue;
    porque coexistes con el Verbo,
    porque contigo el Verbo es
    desde los siglos de los siglos
    y sin mañana y sin ayer,
    requiem aeternam dona eis, Domine,
    el lux perpetua luceat eis!

    ¡Oh Jesucristo, por el frío
    de tu pesebre de Belem,
    por tus angustias en el Huerto,
    por el vinagre y por la hiel,
    por las espinas y las varas
    con que tus carnes desgarré,
    y por la cruz en que borraste
    todas las culpas de Israel;
    Hijo del Hombre, desolado,
    trágico Dios, tremendo Juez:
    requiem aeternam dona eis, Domine,
    el lux perpetua luceat eis!

    ¡Divino Espíritu, Paráclito,
    aspiración del gran Iaveh,
    que unes al Padre con el Hijo,
    y siendo el Uno sois los Tres;
    por la paloma de alas níveas,
    por la inviolada doncellez
    de aquella Virgen que en su vientre
    llevó al Mesías Emmanuel;
    por las ardientes lenguas rojas
    con que inspiraste ciencia y fe
    a los discípulos amados
    de Jesucristo, nuestro bien:
    requiem aeternam dona eis, Domine,
    el lux perpetua luceat eis!

    * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

    Musica que eleva y sana el alma! Violín 




    viernes, 18 de mayo de 2012

    Reflexiones en torno a "LOS JUSTOS" de Jorge Luis Borges


           Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramista que premedita un color y una forma.
    Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

    Los Justos, publicado en La Cifra (1981)
                                                                  Jorge Luis Borges


    viernes, 22 de abril de 2011

    ¿Cuál es tu don?

    Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 1 Corintios 12: 4, 6.

    El teatro en que Jerónimo se presentaría aquella noche estaba lleno. El hijo volvía a casa; retornaba vencedor y famoso. Al contemplar la platea, divisó rostros conocidos: amigos de la infancia, adultos que lo animaron a continuar la carrera, gente querida, expectante y ansiosa por oír el concierto.

    la felicidad del joven pianista habría sido completa si hubiese podido ver a su padre. Lo buscó con la mirada por todas las butacas, y no lo vio. Sería mucho desear. Él nunca había estado de acuerdo en que el hijo estudiase música.

    "Te vas a morir de hambre", le había dicho muchas veces, "tienes que ser médico, como tu hermano". Pero, Jerónimo nunca imaginó sus manos cortando un cuerpo, aunque fuese para salvar vidas. Sus dedos, largos y delgados, se deslizaban por las teclas del piano, arrancando notas capaces de emocionar a los corazones más insensibles.

    En pocos segundos, su mete viajó al momento triste de su partida, cuando salió de su tierra natal en busca de sus sueños. Todavía recordaba, con dolor, las últimas palabras de su padre: "Vas a volver, un día, derrotado y pobre".

    Sacudió la cabeza disimuladamente, se colocó frente al piano y empezó a volar en las alas de la música, como si estuviese en medio de ángeles. Fue una hora y media de suspiros, exclamaciones y aplausos. ¡Una noche de gloria, con sabor especial de nostalgia!

    De vuelta en el camerino, mientras se enjuagaba el intenso sudor con su pañuelo blanco, fue sorprendido por la voz del padre: "Perdón, Jerónimo. Vine solo para pedirte perdón". Como un relámpago se volteó. allí, cerca de la cortina azul, el padre lo miraba, avergonzado y orgulloso. Avergonzado por el error que cometiera; orgulloso del hijo que, a pesar de los obstáculos, se transformara en un vencedor.

    Dios es un Dios de muchos colores ymuchas formas, de moledías infinitas y variedades sin fin. Dios es Dios. "Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo", dice Pablo. Trata de descubrir tu don, y respeta el don de los demás. Nadie es mejor que nadie; todos somos necesarios en el jardín de Dios.

    Por lo tanto, no te desanimes, a pesar de las dificultades que la incomprensión humana pueda presentarte. Sigue el rumbo de tus sueños, seguro de que "hay diversidad de operaciones, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo".

    Hoy 22 de abril de 2011, leí esta meditación que por su contenido decidí transcribir y compartir para la reflexión con todos ustedes. Extraído del libro "Plenitud en Cristo" de Alejandro Bullón