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domingo, 11 de diciembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Reflexiones de Mahatma Gandhi
"Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear"
********************************
"La violencia es el miedo a los ideales de los demás".
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"No hay camino para la paz, la paz es el camino".
jueves, 13 de octubre de 2011
Cómo educar a los hijos para que tengan éxito en la vida: un cuento revelador
Gestiópolis, año 2010
Es porque nuestra manera de ver la vida depende mucho de nuestras experiencias anteriores. Si fueron buenas, es más probable que también enfrentemos situaciones desconocidas con más confianza, ya que no vamos a estar esperando un mal resultado.
Por eso es tan importante que nuestros hijos tengan experiencias de éxito. Estas los van a condicionar a ver la vida con una actitud positiva, ya que el crecimiento personal verdadero solo viene cuando uno es enfrentado con un desafío en la vida y logra superarlo con éxito.
La siguiente historia ayuda a entender lo importante que es enfocarse y desarrollar las fortalezas de los niños para que tengan éxito en la vida:
Una historia antigua cuenta de la creación de una escuela para animales. En ésta escuela, todos los animales debían tomar los mismos cursos: volar, nadar, escalar y correr. Entre los estudiantes había un pato, una ardilla voladora, un zorro y un elefante.
Al pato le iba de maravillas en el ramo de natación y de volar, porque eran sus fortalezas, pero estaba al final del curso en los ramos de escalar y correr, así que les prestó atención especial a esos dos ramos. Sin embargo, sus patitas le empezaron a doler tanto por tratar de correr más rápido y sus alas estaban tan destartaladas por tratar de escalar, que al final del año repitió estos dos ramos y además solo logró sacar notas regulares en nado y vuelo, que habían sido sus fortalezas a principio de año.
La ardilla, en cambio, fue la mejor alumna en el curso de escalar y correr, y tenía el segundo lugar en el ramo de volar, después del pato. Sin embargo, su debilidad era la natación. Durante el transcurso del año escolar perdió muchas clases porque le dio una neumonía en las clases de nadar y repitió todo el año. Además era muy habladora e inquieta, razón por la cual fue diagnosticada con un problema de aprendizaje. Para poder seguir en la escuela, tuvo que tomar horas recuperativas y se le prescribieron medicamentos para mejorar su concentración.
El zorro demostró tener habilidades extraordinarias en la clase de correr y también le fue relativamente bien en la de escalar y de natación. Sin embargo, se frustró tanto en sus intentos de volar que comenzó a agredir a sus compañeros. Incluso trató de comerse al pato. Debido a su comportamiento revoltoso, fue expulsado del colegio. Se juntó con una pandilla de animales malos y terminó en un centro de rehabilitación para animales delincuentes.
Mientras tanto, el elefante desarrolló una autoestima muy baja, ya que le iba mal en todos los ramos. Cuando se vio sumido en una profunda depresión clínica, su terapeuta sugirió que se cambiara a un colegio diferente que se enfocaba en ramos como levantar y transportar. El elefante estaba decepcionado, ya que las carreras en levantar y transportar no eran de tan alto prestigio como las carreras de volar, nadar, escalar o correr. A pesar de que se sintió inferior a los demás durante toda su vida, logró tener un salario digno y pudo mantener bien a su familia.
(Fuente: Catálogo de productos "Elijah Company", año 2004-2005, http://homeschoolmarketplace.com/)
Esta simpática historia nos puede parecer irrisoria, sin embargo, encierra una verdad que no podemos negar. Describe de muy buena manera el daño que puede ocasionar una educación genérica que no respeta las fortalezas individuales de cada persona.
Cuando una persona no tiene éxito en su vida porque constantemente se le está exigiendo hacer algo que simplemente no es capaz de lograr, la condicionamos para el fracaso. Tenemos que exigirles sin apagar su espíritu.
Una vez que se dañe el espíritu de una persona, su actitud hacia la vida ya no va a ser positiva.
Espero que esta historia les ayude si tienen hijos que simplemente no encajan en el colegio. Usted le puede ayudar a descubrir sus fortalezas y habilidades únicas y ayudarle a enfocarse en ellas en vez de tratar de fomentar sus áreas débiles.
Un buen ejemplo es Drew Perry, el hijo de Rhea Perry, quien se hizo millonario a los 21 años. Fue un niño que en el colegio hubiera sido un niño "problema". Según Rhea, lo único que sabía hacer con un lápiz en la mano era sacarle la punta. Sin embargo, hoy en día es buscado por corredores de bienes raíces que son bastante mayores que él para que les enseñe su método de vender casas en ebay.
Aprendamos todos de ésta lección y evitemos someter a nuestros hijos a sufrimientos innecesarios que los pueden perjudicar para el resto de sus vidas.
Puede leer qué métodos Rhea utilizó para educar a Drew en un ebook gratuito que puede obtener en http://educacionparaelexito.com/.
Bettina Langerfeldt - educacionparaelexitoarrobagmail.com
http://www.educacionparaelexito.com/
Soy una empresaria del Internet con mucha pasión para ayudar a personas de todas las edades a descubrir y a desarrollar sus habilidades emprendedoras y de liderazgo. Soy Médico Veterinario, pero mi verdadera pasión es la educación. Después de 10 años de educar a mis 4 hijos en casa, he complementado mi propia experiencia de educación con varios viajes a Estados Unidos donde he visitado conferencias de educación alternativa que se enfocan en desarrollar las habilidades emprendedoras propias de cada persona. Actualmente tengo una página web http://educacionparaelexito.com/, que es un centro de educación online para padres e hijos que desean desarrollar sus habilidades emprendedoras para ganar dinero con negocios en Internet.
Autor: Bettina Langerfeldt
Gestión del talento
Una de las claves del éxito personal es la actitud positiva con la cual las personas enfrentan las diferentes situaciones en la vida. Sin embargo, es una cosa saber que hay que tenerla y una muy diferente el de realmente poseerla cuando enfrentamos desafíos en la vida.
Gestión del talento
Una de las claves del éxito personal es la actitud positiva con la cual las personas enfrentan las diferentes situaciones en la vida. Sin embargo, es una cosa saber que hay que tenerla y una muy diferente el de realmente poseerla cuando enfrentamos desafíos en la vida.
Es porque nuestra manera de ver la vida depende mucho de nuestras experiencias anteriores. Si fueron buenas, es más probable que también enfrentemos situaciones desconocidas con más confianza, ya que no vamos a estar esperando un mal resultado.
Por eso es tan importante que nuestros hijos tengan experiencias de éxito. Estas los van a condicionar a ver la vida con una actitud positiva, ya que el crecimiento personal verdadero solo viene cuando uno es enfrentado con un desafío en la vida y logra superarlo con éxito.
Lamentablemente, la educación que nuestros hijos reciben no siempre cumple con ésta área tan importante en el desarrollo personal de las personas.
La siguiente historia ayuda a entender lo importante que es enfocarse y desarrollar las fortalezas de los niños para que tengan éxito en la vida:
Una historia antigua cuenta de la creación de una escuela para animales. En ésta escuela, todos los animales debían tomar los mismos cursos: volar, nadar, escalar y correr. Entre los estudiantes había un pato, una ardilla voladora, un zorro y un elefante.
Al pato le iba de maravillas en el ramo de natación y de volar, porque eran sus fortalezas, pero estaba al final del curso en los ramos de escalar y correr, así que les prestó atención especial a esos dos ramos. Sin embargo, sus patitas le empezaron a doler tanto por tratar de correr más rápido y sus alas estaban tan destartaladas por tratar de escalar, que al final del año repitió estos dos ramos y además solo logró sacar notas regulares en nado y vuelo, que habían sido sus fortalezas a principio de año.
La ardilla, en cambio, fue la mejor alumna en el curso de escalar y correr, y tenía el segundo lugar en el ramo de volar, después del pato. Sin embargo, su debilidad era la natación. Durante el transcurso del año escolar perdió muchas clases porque le dio una neumonía en las clases de nadar y repitió todo el año. Además era muy habladora e inquieta, razón por la cual fue diagnosticada con un problema de aprendizaje. Para poder seguir en la escuela, tuvo que tomar horas recuperativas y se le prescribieron medicamentos para mejorar su concentración.
El zorro demostró tener habilidades extraordinarias en la clase de correr y también le fue relativamente bien en la de escalar y de natación. Sin embargo, se frustró tanto en sus intentos de volar que comenzó a agredir a sus compañeros. Incluso trató de comerse al pato. Debido a su comportamiento revoltoso, fue expulsado del colegio. Se juntó con una pandilla de animales malos y terminó en un centro de rehabilitación para animales delincuentes.
Mientras tanto, el elefante desarrolló una autoestima muy baja, ya que le iba mal en todos los ramos. Cuando se vio sumido en una profunda depresión clínica, su terapeuta sugirió que se cambiara a un colegio diferente que se enfocaba en ramos como levantar y transportar. El elefante estaba decepcionado, ya que las carreras en levantar y transportar no eran de tan alto prestigio como las carreras de volar, nadar, escalar o correr. A pesar de que se sintió inferior a los demás durante toda su vida, logró tener un salario digno y pudo mantener bien a su familia.
(Fuente: Catálogo de productos "Elijah Company", año 2004-2005, http://homeschoolmarketplace.com/)
Esta simpática historia nos puede parecer irrisoria, sin embargo, encierra una verdad que no podemos negar. Describe de muy buena manera el daño que puede ocasionar una educación genérica que no respeta las fortalezas individuales de cada persona.
Cuando una persona no tiene éxito en su vida porque constantemente se le está exigiendo hacer algo que simplemente no es capaz de lograr, la condicionamos para el fracaso. Tenemos que exigirles sin apagar su espíritu.
Una vez que se dañe el espíritu de una persona, su actitud hacia la vida ya no va a ser positiva.
Espero que esta historia les ayude si tienen hijos que simplemente no encajan en el colegio. Usted le puede ayudar a descubrir sus fortalezas y habilidades únicas y ayudarle a enfocarse en ellas en vez de tratar de fomentar sus áreas débiles.
Un buen ejemplo es Drew Perry, el hijo de Rhea Perry, quien se hizo millonario a los 21 años. Fue un niño que en el colegio hubiera sido un niño "problema". Según Rhea, lo único que sabía hacer con un lápiz en la mano era sacarle la punta. Sin embargo, hoy en día es buscado por corredores de bienes raíces que son bastante mayores que él para que les enseñe su método de vender casas en ebay.
Aprendamos todos de ésta lección y evitemos someter a nuestros hijos a sufrimientos innecesarios que los pueden perjudicar para el resto de sus vidas.
Puede leer qué métodos Rhea utilizó para educar a Drew en un ebook gratuito que puede obtener en http://educacionparaelexito.com/.
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Soy una empresaria del Internet con mucha pasión para ayudar a personas de todas las edades a descubrir y a desarrollar sus habilidades emprendedoras y de liderazgo. Soy Médico Veterinario, pero mi verdadera pasión es la educación. Después de 10 años de educar a mis 4 hijos en casa, he complementado mi propia experiencia de educación con varios viajes a Estados Unidos donde he visitado conferencias de educación alternativa que se enfocan en desarrollar las habilidades emprendedoras propias de cada persona. Actualmente tengo una página web http://educacionparaelexito.com/, que es un centro de educación online para padres e hijos que desean desarrollar sus habilidades emprendedoras para ganar dinero con negocios en Internet.
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sábado, 26 de febrero de 2011
El esfuerzo, un valor cada vez más escaso
25 de Febrero de 2011, La Gaceta
Gustavo Martinelli
Gustavo Martinelli
La proliferación de los planes sociales, la chatura de la TV y una educación laxa han generado una sociedad que fomenta la desidia
Hubo un tiempo en que el esfuerzo era sinónimo de salud, de felicidad, de orgullo... Mahatma Gandhi, por ejemplo, aseguraba que la recompensa se encontraba en el esfuerzo y no en el resultado. "El esfuerzo total consigue la victoria completa", decía. Una afirmación que también había descubierto José Ortega y Gasset cuando escribió: "todo es resultado de un esfuerzo. Una civilización sólo se mantiene si todos aportan su colaboración al esfuerzo. En cambio, si todos prefieren gozar de los frutos, la civilización se hunde". Lo significativo es que esta reflexión, que podría retrotraerse hasta la antigua Grecia, no resulta ni vana ni innecesaria en el seno de una sociedad como la actual, que parece fomentar la cultura de la desidia. Prueba de ello es la constante emisión de programas televisivos de mal gusto en los que sólo triunfan los que decididamente no hacen nada. El reality show "Gran Hermano" (que ha llegado a niveles realmente degradantes), plantea que el éxito no es un atributo, sino una meta a la que se puede llegar casi sin levantarse de la cama. Estas actitudes son, como tantas otras, un reflejo de lo que sucede en nuestra sociedad. Adolescentes que buscan exhibir su vida sin tapujos; chicos apáticos que sólo se motivan con las redes sociales; alumnos que se llevan todas las materias a rendir y se sienten orgullosos de ello o padres permisivos que no pueden o no saben poner límites, son algunas de las consecuencias de esta suerte de abulia social. Pareciera que la capacidad de trabajo es un valor en crisis. Y la respuesta oficial no ayuda demasiado. De hecho, las medidas adoptadas por el Gobierno sólo apuntan a contener la miseria y el desempleo, pero no generan trabajo auténtico. De esto puede dar cuenta la diversa variedad de planes sociales que el Estado distribuye con descaro. Aquellos principios que hicieron grande a nuestro país, basados en el esfuerzo y el trabajo, ya no tienen cabida en la mente de una generación que entiende que tiene derecho a recibir un subsidio sin trabajar, (casi como si fuera un salario) y que, además, reclama como una obligación del Estado proveerle una vivienda digna y otros servicios sociales sin realizar ninguna contraprestación. No se trata aquí de poner en duda la legitimidad de los subsidios para ayudar a personas que no pueden procurarse ingresos por sus propios medios. Tampoco la necesidad (real en muchos casos) de instrumentar subsidios transitorios por desempleo o el uso de fondos públicos para afrontar emergencias. Esas son políticas habituales en el mundo y se fundan en criterios de solidaridad social básicos. Pero sí es real que la proliferación de los llamados planes sociales ha disparado de manera alarmante la cantidad de personas que opta por no trabajar y tampoco brindar una contraprestación por el dinero que reciben del Estado. Dinero que sale, eso sí, del bolsillo de los que sí trabajan y que pagan los impuestos.
Hay familias que juntando dos planes sociales con la asignación universal por hijo obtienen un ingreso mensual que les permite no buscar o incluso rechazar trabajos. Así, puede decirse que hay argentinos que no han visto trabajar a sus padres. Y, lo peor de todo, es que esta situación social negativa es, para muchos, una virtud: ya no hay deshonra en no trabajar. Algo que para nuestros abuelos era una vergüenza.
Amartya Sen, ganador del Premio Nobel de Economía, asegura que el bienestar humano consiste en desarrollar las capacidades y los talentos de las personas, no su capacidad adquisitiva. Entonces, es posible hablar de desarrollo cuando, las personas son capaces de hacer más cosas, de trabajar y de crear; no cuando son capaces de comprar más bienes o servicios.
Escuela y hogar
En este esquema, el sistema educativo tiene un rol fundamental. Hoy, en las escuelas, importa mucho que el chico no abandone los estudios. Por eso cada vez se exige menos y se permite más, lo que deriva en alumnos con bajo nivel y casi nula calificación profesional. Así, el mensaje parecería ser: no renuncies a nada, vive sin complicaciones y esquiva el trabajo. ¿Qué implica entonces la cultura del esfuerzo en una sociedad que apuesta tanto a la indulgencia? En primer lugar, supone un cambio de actitud. El Estado podría, por ejemplo, aprovechar la fuerza laboral de aquellos a quienes subsidia, para dar un mayor impulso a la obra pública. O tal vez comprometerlos en la conservación del espacio público como plazas y parques. Pero, ante todo, la cultura del esfuerzo debe transmitirse primero en el seno de la familia.
Hace un par de años, al final de un concierto en el teatro Alberdi, una mujer le dijo a un destacado violinista italiano que había actuado junto la Sinfónica: daría la vida por poder tocar como usted. Y el músico le contestó: señora, ¿qué cree que hice yo?
lunes, 31 de enero de 2011
* * * "SER" MEJOR PADRE Y MADRE* * *
12 propósitos para ser mejor Padre y MadreAutor: Jenny Guerra Hernández. Gestiópolis
Ser padre o madre es el trabajo más difícil del mundo, ya que los niños no nacen con manual de instrucciones. Esto quiere decir, que la mayoría de los padres aprenden a serlo aplicando estrategias por ensayo-error, hasta que dan con aquellas que les funcionan mejor. De modo, que es importante hacer una revisión de estos dos últimos 12 meses, pero no hay que machacarse si parece que lo podíamos haber hecho mejor.
A continuación se presenta una lista de propósitos para que cada padre y madre elija aquellos a los que sientan que deben prestar más atención para que durante el 2011 desarrollen su rol de progenitor de forma más efectiva:
1. Se más consistente
Esto quiere decir que debes establecer límites consistentes, incluso para los adolescentes, aunque haya que estar dispuestos a negociar y ceder un poco de terreno. Cuando los niños se niegan a cooperar o romper las reglas, actúa con calma y razonablemente, en lugar de recurrir a medidas severas para "enseñarles una lección".
2. Evita regaños, gritos y recordar constantemente a los niños que cooperen
A veces es mejor callarse que darles la lata constantemente. No es casualidad que los padres que se repiten con frecuencia se quejen de la "sordera" de sus niños, ya que estos simplemente hacen oídos sordos y sólo prestan atención a lo que ellos quieren.
3. Concéntrate en el comportamiento apropiado de los niños
Si continuamente estás señalando la mala conducta de tus hijos y ves que no te hacen ni caso, trata de ignorar las conductas inadecuadas tanto como sea posible. Esfuérzate por desarrollar el hábito de “atrapar a los niños portándose bien ". Al igual que los adultos, los niños responden mejor a los comentarios favorables y es probable que terminen portándose bien, sólo para llamar nuestra atención.
4. Anima a los niños persistentemente
Se ha estimado que los niños escuchan aproximadamente 17 comentarios negativos en casa por cada muestra de alabanza o de aliento. La exposición a la crítica continua y los comentarios negativos pueden tener efectos desastrosos sobre la autoestima de los niños. Así que esfuérzate en celebrar sus logros.
5. Pasa más tiempo con la familia
En la sociedad actual, en la que los dos padres trabajan y los niños están ocupados con el colegio y las actividades extraescolares, encontrar el tiempo para que todos puedan estar en casa juntos es cada vez más difícil. Por eso es importante dedicar al menos media hora al día para compartir experiencias, pero que sea de calidad, no frente al televisor, ni mientras haces la compra del supermercado.
6. Tómate un descanso de vez en cuando y dedícate a ti mismo o a ti misma
Tomarse algo de tiempo para uno mismo es una necesidad más que un lujo. Para ello, puedes reorganizar las tareas domésticas, solicitar la ayuda de tu pareja, familiares, o amigos.
7. Pasa algún tiempo con tu pareja
No importa si se trata de un fin de semana romántico o simplemente quedar para tomar un café juntos una vez a la semana, pero eso sí, en ese tiempo trata de no hablar de niños.
8. Deja de echarte la culpa por todo
Seamos realistas, los padres pueden encontrar un montón de motivos para sentirse culpables, ya sea por dejar a los niños al cuidado de otras personas o por haberse pasado con la última pena que se le ha puesto a la hija adolescente. No se trata de que te vuelvas un irresponsable, sino de que aceptes que estás aprendiendo a ser padre o madre con la práctica diaria, y cuando uno aprende, se equivoca.
9. Controla el tiempo que la televisión permanece encendida en casa
Si siempre está encendida, es hora de que establezcas una serie de límites para su uso. Diez horas por semana es una pauta razonable para los niños de cualquier edad. Además, prueba a tener una noche libre de televisión y deja que los niños realicen propuestas para hacer otras cosas.
10. Comprueba el uso que tus hijos hacen de la computadora
Las computadoras están reemplazando rápidamente a la televisión como niñera electrónica en muchas familias. Para ser justos, los ordenadores tienen más potencial educativo que la televisión, pero los niños los utilizan sobre todo para jugar, a menos que reciban la asistencia y la dirección de los padres. Así que de vez en cuando pregúntale a tu hijo sobre el último programa educativo que ha utilizado o pídele que te muestre sus avances con él.
11. Evita convertirte en el salvavidas de tu hijo
Evita hacer cosas como pagar por él las multas de la biblioteca o realizar a escondidas una tarea del hogar que tu pareja le encomendó. Este tipo de conductas no ayudan a tu hijo, sino que le privan de la oportunidad de desarrollar su independencia y su autonomía personal.
12. Adopta una perspectiva sana acerca de la conducta de tu hijo o hija
Cuando acaban de armarla tendemos a pensar que nuestros hijos son los peores del mundo. Independientemente de cómo sea la conducta, si estás esforzándote en controlar la situación terminarás consiguiéndolo. Es sólo cuestión de tiempo.
Después de leer esta lista de propósitos seguro que has hecho una reflexión de tus habilidades educativas como padre o madre. Es verdad que todas son deseables, pero no te obsesiones con convertirte en un padre perfecto, en vez de eso, trata de llegar a ser un padre o madre que aprende mientras educa a sus hijos.
Ser padre o madre es el trabajo más difícil del mundo, ya que los niños no nacen con manual de instrucciones. Esto quiere decir, que la mayoría de los padres aprenden a serlo aplicando estrategias por ensayo-error, hasta que dan con aquellas que les funcionan mejor. De modo, que es importante hacer una revisión de estos dos últimos 12 meses, pero no hay que machacarse si parece que lo podíamos haber hecho mejor.
A continuación se presenta una lista de propósitos para que cada padre y madre elija aquellos a los que sientan que deben prestar más atención para que durante el 2011 desarrollen su rol de progenitor de forma más efectiva:
1. Se más consistente
Esto quiere decir que debes establecer límites consistentes, incluso para los adolescentes, aunque haya que estar dispuestos a negociar y ceder un poco de terreno. Cuando los niños se niegan a cooperar o romper las reglas, actúa con calma y razonablemente, en lugar de recurrir a medidas severas para "enseñarles una lección".
2. Evita regaños, gritos y recordar constantemente a los niños que cooperen
A veces es mejor callarse que darles la lata constantemente. No es casualidad que los padres que se repiten con frecuencia se quejen de la "sordera" de sus niños, ya que estos simplemente hacen oídos sordos y sólo prestan atención a lo que ellos quieren.
3. Concéntrate en el comportamiento apropiado de los niños
Si continuamente estás señalando la mala conducta de tus hijos y ves que no te hacen ni caso, trata de ignorar las conductas inadecuadas tanto como sea posible. Esfuérzate por desarrollar el hábito de “atrapar a los niños portándose bien ". Al igual que los adultos, los niños responden mejor a los comentarios favorables y es probable que terminen portándose bien, sólo para llamar nuestra atención.
4. Anima a los niños persistentemente
Se ha estimado que los niños escuchan aproximadamente 17 comentarios negativos en casa por cada muestra de alabanza o de aliento. La exposición a la crítica continua y los comentarios negativos pueden tener efectos desastrosos sobre la autoestima de los niños. Así que esfuérzate en celebrar sus logros.
5. Pasa más tiempo con la familia
En la sociedad actual, en la que los dos padres trabajan y los niños están ocupados con el colegio y las actividades extraescolares, encontrar el tiempo para que todos puedan estar en casa juntos es cada vez más difícil. Por eso es importante dedicar al menos media hora al día para compartir experiencias, pero que sea de calidad, no frente al televisor, ni mientras haces la compra del supermercado.
6. Tómate un descanso de vez en cuando y dedícate a ti mismo o a ti misma
Tomarse algo de tiempo para uno mismo es una necesidad más que un lujo. Para ello, puedes reorganizar las tareas domésticas, solicitar la ayuda de tu pareja, familiares, o amigos.
7. Pasa algún tiempo con tu pareja
No importa si se trata de un fin de semana romántico o simplemente quedar para tomar un café juntos una vez a la semana, pero eso sí, en ese tiempo trata de no hablar de niños.
8. Deja de echarte la culpa por todo
Seamos realistas, los padres pueden encontrar un montón de motivos para sentirse culpables, ya sea por dejar a los niños al cuidado de otras personas o por haberse pasado con la última pena que se le ha puesto a la hija adolescente. No se trata de que te vuelvas un irresponsable, sino de que aceptes que estás aprendiendo a ser padre o madre con la práctica diaria, y cuando uno aprende, se equivoca.
9. Controla el tiempo que la televisión permanece encendida en casa
Si siempre está encendida, es hora de que establezcas una serie de límites para su uso. Diez horas por semana es una pauta razonable para los niños de cualquier edad. Además, prueba a tener una noche libre de televisión y deja que los niños realicen propuestas para hacer otras cosas.
10. Comprueba el uso que tus hijos hacen de la computadora
Las computadoras están reemplazando rápidamente a la televisión como niñera electrónica en muchas familias. Para ser justos, los ordenadores tienen más potencial educativo que la televisión, pero los niños los utilizan sobre todo para jugar, a menos que reciban la asistencia y la dirección de los padres. Así que de vez en cuando pregúntale a tu hijo sobre el último programa educativo que ha utilizado o pídele que te muestre sus avances con él.
11. Evita convertirte en el salvavidas de tu hijo
Evita hacer cosas como pagar por él las multas de la biblioteca o realizar a escondidas una tarea del hogar que tu pareja le encomendó. Este tipo de conductas no ayudan a tu hijo, sino que le privan de la oportunidad de desarrollar su independencia y su autonomía personal.
12. Adopta una perspectiva sana acerca de la conducta de tu hijo o hija
Cuando acaban de armarla tendemos a pensar que nuestros hijos son los peores del mundo. Independientemente de cómo sea la conducta, si estás esforzándote en controlar la situación terminarás consiguiéndolo. Es sólo cuestión de tiempo.
Después de leer esta lista de propósitos seguro que has hecho una reflexión de tus habilidades educativas como padre o madre. Es verdad que todas son deseables, pero no te obsesiones con convertirte en un padre perfecto, en vez de eso, trata de llegar a ser un padre o madre que aprende mientras educa a sus hijos.
viernes, 28 de enero de 2011
MALTRATO INFANTIL: UNA REALIDAD DOLOROSA EN AMÉRICA LATINA
Sociedad. ENERO DE 2011. RT EN ESPAÑOL
¿Qué suele hacer usted, cabeza de familia, cuando su hijo se porta mal? ¿Le pega o habla con él y le llama la atención? A pesar de que vivimos en el siglo XXI, muchas personas todavía creen que la mejor forma de corregir a los menores es darles bofetadas, cocachos, correazos y más.
Tres de cada cuatro niños chilenos son víctimas de violencia física o psicológica en sus hogares. Estas cifras alarmantes que difundió el martes pasado el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, claramente prueban que el maltrato infantil es un mal endémico en Chile.
"El maltrato infantil es un problema grave y generalizado en Chile que se da en todas las clases sociales, lo que se constata en los estudios realizados por Unicef desde hace más de una década", comentó Soledad Larraín, especialista en maltrato y violencia de este organismo.
Según el representante de la agencia de la ONU en Chile, Gary Stahl, la violencia grave en este país se aplica mayoritariamente en los hogares con menores recursos (25,9%), mientras que la psicológica es más frecuente en los sectores socioeconómicos altos (25%). "En tanto, la física leve -cachetadas, tirones de pelo o de orejas y zarandeos- es similar en todos los estratos sociales", dijo. De esta manera, sólo el 24,7% está libre de cualquier forma de hostigamiento.
Maltrato infantil en Latinoamérica
Cuando a principios de los años 60 por primera vez fue descrito el Síndrome del niño sacudido, uno de los primeros términos para definir la violencia física infantil, se suponía que en EE. UU. se revelarían no más de 300 casos de maltrato de niños. En actualidad los servicios de la protección infantil por todo el mundo anualmente investigan millones de casos de la falta del cuidado de parte de los padres y la presunta violencia infantil. El abuso y maltrato infantil es un problema que compete a todos los países, pero Latinoamérica es una de las regiones donde este problema es muy agudo.
En noviembre de 2010 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) puso a México en el primer lugar por la cantidad de casos de violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años entre los países miembros del organismo. Según los datos de Unicef en México (Redim, Red por los Derechos de la Infancia en México), sólo el 34% de los jóvenes mayores de 15 años no atestiguaron en la niñez la violencia física de sus padres. El 66% restante ha vivido al menos una de las formas de violencia.
Según la misma organización, en Paraguay el 61% de los menores y adolescentes informan haber sido víctimas de cualquier tipo de violencia por parte de sus padres y familiares cercanos, mientras que de ellos la mitad (el 52%) recordó haber sufrido por primera vez maltrato físico entre los 3 y 5 años. Lo sorprendente es que pese a que seis de cada diez menores y adolescentes sufren maltrato, el 91,9% de ellos consideran que su relación con ambos padres es buena o muy buena.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) asegura que en 2010 recibió 40.319 denuncias de maltrato infantil, 8.197 por abuso sexual y 1.095 por explotación laboral infantil. En los últimos tres años Bogotá se ha convertido en la ciudad que más casos de maltrato infantil ha registrado con 28.624 denuncias y también lidera las denuncias por abuso y explotación sexual, con 5.224.
Los padres "aún creen que los hijos son de su propiedad"
Según los especialistas de UNICEF, la causa principal de estos índices tan altos de violencia infantil en Latinoamérica es la mentalidad de la sociedad, ya que un alto porcentaje de adultos piensa que se trata de una práctica normal de educación y socialización."Si buscamos causas de la violencia contra niños, niñas y adolescentes, tanto en México como en otros países, nos encontraremos con que la percepción social es, en muchos casos, que los niños y niñas son propiedad de los adultos. Extender la noción de que son sujetos de derechos se convierte en todo un desafío", se dice en el sitio oficial de Unicef.
El representante de este organismo en Chile, Gary Stahl, afirma que los padres "aún creen que los hijos son de su propiedad". Añade también que entre los factores asociados al maltrato infantil está la violencia entre los padres, los índices de abandono de los niños y niñas, el nivel socioeconómico de la familia, la ingesta de alcohol por parte del padre y el nivel de escolaridad de la madre.
"Con violencia no se aprende"
Las cifras impactantes de la tasa del maltrato infantil en la región llevó a varias entidades, y en primer lugar a UNICEF, a lanzar varios programas contra este destructivo fenómeno social. En Colombia el ICBF empezó la campaña nacional 'No calles'. Gary Stahl llamó a la sociedad "a tomar conciencia sobre el impacto que tiene la agresión en la vida de los niños de manera que se erradiquen las diferentes formas de maltrato que los afectan". La campaña de UNICEF en Chile 'Con violencia no se aprende. Ponte en su lugar', no sólo exhorta a denunciar ese tipo de casos, sino que también tiene el objetivo principal de enseñar a los niños a que jueguen a ser invisibles para ocultarse de la agresión física o psicológica de sus padres "en vez de disfrazarse de astronautas o superhéroes". A finales del año pasado la representación en Paraguay de UNICEF realizó una campaña promocional de dos meses de un programa de la lucha contra la violencia infantil en este país.
Pese a todos los esfuerzos desplegados, muchos países de la región no han desarrollado aún una respuesta eficaz contra el maltrato infantil, mientras que una gran parte del mundo ya se ha dado cuenta de que el problema debe resolverse a nivel legislativo. El primer país que adoptó en 1979 una ley contra el uso del castigo corporal en menores y adolescentes fue Suecia, seguido por Austria, Dinamarca, Noruega y Alemania. En la actualidad son 25 países en el mundo los que cuentan con una legislación que prohíbe el castigo físico de los niños en los hogares. En Latinoamérica sólo Uruguay, Costa Rica y Venezuela han adoptado esta ley. En julio de 2010 el ex presidente brasileño Lula da Silva presentó en el Congreso un proyecto de ley similar.
Tres de cada cuatro niños chilenos son víctimas de violencia física o psicológica en sus hogares. Estas cifras alarmantes que difundió el martes pasado el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, claramente prueban que el maltrato infantil es un mal endémico en Chile.
"El maltrato infantil es un problema grave y generalizado en Chile que se da en todas las clases sociales, lo que se constata en los estudios realizados por Unicef desde hace más de una década", comentó Soledad Larraín, especialista en maltrato y violencia de este organismo.
Según el representante de la agencia de la ONU en Chile, Gary Stahl, la violencia grave en este país se aplica mayoritariamente en los hogares con menores recursos (25,9%), mientras que la psicológica es más frecuente en los sectores socioeconómicos altos (25%). "En tanto, la física leve -cachetadas, tirones de pelo o de orejas y zarandeos- es similar en todos los estratos sociales", dijo. De esta manera, sólo el 24,7% está libre de cualquier forma de hostigamiento.
Maltrato infantil en Latinoamérica
Cuando a principios de los años 60 por primera vez fue descrito el Síndrome del niño sacudido, uno de los primeros términos para definir la violencia física infantil, se suponía que en EE. UU. se revelarían no más de 300 casos de maltrato de niños. En actualidad los servicios de la protección infantil por todo el mundo anualmente investigan millones de casos de la falta del cuidado de parte de los padres y la presunta violencia infantil. El abuso y maltrato infantil es un problema que compete a todos los países, pero Latinoamérica es una de las regiones donde este problema es muy agudo.
En noviembre de 2010 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) puso a México en el primer lugar por la cantidad de casos de violencia física, abuso sexual y homicidios de menores de 14 años entre los países miembros del organismo. Según los datos de Unicef en México (Redim, Red por los Derechos de la Infancia en México), sólo el 34% de los jóvenes mayores de 15 años no atestiguaron en la niñez la violencia física de sus padres. El 66% restante ha vivido al menos una de las formas de violencia.
Según la misma organización, en Paraguay el 61% de los menores y adolescentes informan haber sido víctimas de cualquier tipo de violencia por parte de sus padres y familiares cercanos, mientras que de ellos la mitad (el 52%) recordó haber sufrido por primera vez maltrato físico entre los 3 y 5 años. Lo sorprendente es que pese a que seis de cada diez menores y adolescentes sufren maltrato, el 91,9% de ellos consideran que su relación con ambos padres es buena o muy buena.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) asegura que en 2010 recibió 40.319 denuncias de maltrato infantil, 8.197 por abuso sexual y 1.095 por explotación laboral infantil. En los últimos tres años Bogotá se ha convertido en la ciudad que más casos de maltrato infantil ha registrado con 28.624 denuncias y también lidera las denuncias por abuso y explotación sexual, con 5.224.
Según los especialistas de UNICEF, la causa principal de estos índices tan altos de violencia infantil en Latinoamérica es la mentalidad de la sociedad, ya que un alto porcentaje de adultos piensa que se trata de una práctica normal de educación y socialización."Si buscamos causas de la violencia contra niños, niñas y adolescentes, tanto en México como en otros países, nos encontraremos con que la percepción social es, en muchos casos, que los niños y niñas son propiedad de los adultos. Extender la noción de que son sujetos de derechos se convierte en todo un desafío", se dice en el sitio oficial de Unicef.
El representante de este organismo en Chile, Gary Stahl, afirma que los padres "aún creen que los hijos son de su propiedad". Añade también que entre los factores asociados al maltrato infantil está la violencia entre los padres, los índices de abandono de los niños y niñas, el nivel socioeconómico de la familia, la ingesta de alcohol por parte del padre y el nivel de escolaridad de la madre.
"Con violencia no se aprende"
Las cifras impactantes de la tasa del maltrato infantil en la región llevó a varias entidades, y en primer lugar a UNICEF, a lanzar varios programas contra este destructivo fenómeno social. En Colombia el ICBF empezó la campaña nacional 'No calles'. Gary Stahl llamó a la sociedad "a tomar conciencia sobre el impacto que tiene la agresión en la vida de los niños de manera que se erradiquen las diferentes formas de maltrato que los afectan". La campaña de UNICEF en Chile 'Con violencia no se aprende. Ponte en su lugar', no sólo exhorta a denunciar ese tipo de casos, sino que también tiene el objetivo principal de enseñar a los niños a que jueguen a ser invisibles para ocultarse de la agresión física o psicológica de sus padres "en vez de disfrazarse de astronautas o superhéroes". A finales del año pasado la representación en Paraguay de UNICEF realizó una campaña promocional de dos meses de un programa de la lucha contra la violencia infantil en este país.
Pese a todos los esfuerzos desplegados, muchos países de la región no han desarrollado aún una respuesta eficaz contra el maltrato infantil, mientras que una gran parte del mundo ya se ha dado cuenta de que el problema debe resolverse a nivel legislativo. El primer país que adoptó en 1979 una ley contra el uso del castigo corporal en menores y adolescentes fue Suecia, seguido por Austria, Dinamarca, Noruega y Alemania. En la actualidad son 25 países en el mundo los que cuentan con una legislación que prohíbe el castigo físico de los niños en los hogares. En Latinoamérica sólo Uruguay, Costa Rica y Venezuela han adoptado esta ley. En julio de 2010 el ex presidente brasileño Lula da Silva presentó en el Congreso un proyecto de ley similar.
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