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miércoles, 1 de agosto de 2012

Esto pasó un 1º de agosto… de 1944

Ana Frank escribe la última página de su diario, pocos días antes de ser trasladada a un campo de concentración.

“… y sigo buscando la manera de llegar a ser la que yo tanto quería ser, la que yo sería capaz de ser si no hubiera otras personas en el mundo”. Estas son las palabras finales que escribió la adolescente judía antes de iniciar su camino hacia la muerte. Porque había otros seres con aspecto de personas que impidieron que llegara a ser lo que quería. Tenía entonces quince años y desde los trece compartía con su familia, los tres miembros de la familia Van Daan y el doctor Dussel un escondite ubicado en las habitaciones superiores de una casa de Amsterdam. Los ocho refugiados, perseguidos por su origen judío, intentaban escapar de la represión de los nazis, evitando cualquier ruido, cualquier luz que pudiera delatar su presencia. Ana comenzó a llevar su diario desde el principio del encierro sobre un cuaderno que le habían regalado para su último cumpleaños. En un estilo sencillo, directo y muchas veces poético transmite la historia de su propia adolescencia, de las patéticas condiciones de la vida del grupo y de la incomprensible crueldad del mundo exterior. Tres días después de escribir la última página, la política nazi irrumpió en las habitaciones y se llevó a todos los ocupantes. También buscaron dinero y joyas y, en el desorden, los cuadernos que componían el diario quedaron tirados en el suelo. Ana y su hermana Margot murieron en el campo de concentración de Bergen- Belsen en los primeros días de marzo de 1945, pocos meses antes del final de la guerra. Solamente su padre se salvó del exterminio y recuperó los cuadernos, que fueron publicados en forma de libro. La obra refleja como pocas las aberraciones de una ideología dirigida al exterminio.

Art. publicado en diario Clarín del año 2000

miércoles, 27 de junio de 2012

Los perros y los gatos nos enseñan mucho acerca de la unión familiar



Selecciones, Junio de 2012

Los perros muestran el camino de la comunicación. Sacar al perro a pasear y hablar con él es relajante y hace más fácil zanjar los conflictos de pareja durante la cena.

● Los perros son sensibles. Uno de nuestros perros se metía debajo de la cama y temblaba si alguien alzaba la voz. Nos hizo darnos cuenta de cómo las emociones y las palabras afectan a quienes amamos.

● Los perros rompen el hielo. Si usted es nuevo en el barrio, su perro será el imán que atraiga nuevos amigos para su familia. Julie Klam, autora del libro Love at First Bark y dueña de cuatro perros adoptados

● Los gatos son tímidos. Cuando un minino se acerque a usted, es todo un hito, un momento mágico que la familia entera debe celebrar.

● Los gatos tienen un “no sé qué” apaciguador. Su gracia y su estilo les enseñan un sutil arte de vivir a los niños que se comportan como elefantes machos.

● Los gatos ofrecen un soporte lumbar. Pueden dormir sobre la parte baja de su espalda sin dañarle la columna vertebral.


domingo, 20 de mayo de 2012

Diez claves para la educación de tus hijos

1. Los padres deben educar la voluntad de los hijos y sus sentimientos. Preparar a un hijo para la vida no es satisfacer todas sus voluntades y todos sus caprichos.
Enseña a tu hijo a renunciar y a oír "no".
No impongas la renuncia, pero llévalo a aceptarla libremente.
Señala la razón del renunciar, su valor y necesidad para la vida.
Si no aprende ahora a decir no a lo permitido, luego no sabrá decir no a lo prohibido.
El exceso de mimos echa a perder a los niños; los hijos muy mimados sufren mucho en la vida. Vivirán siempre alterados e inseguros.
El exceso de mimos y de censuras, críticas y castigos es la principal causa de inseguridad en los jóvenes. Los grandes hombres de la historia soportaron pruebas y privaciones en la vida. Poco se puede esperar de los hombres que nunca supieron lo que son privaciones, renuncias y sacrificios.
Los que reciben todo en la infancia no sabrán dar nada como adultos.

2. La cólera es nociva para la educación de los hijos. La ira nos lleva a decir palabras sin pensar y a actuar irreflexivamente.
El hablar sin pensar y el actuar sin reflexionar pueden lastimar, herir, ofender y llevar a cometer injusticias.
Habla con tu hijo con calma y ten actitudes ponderadas.
La cólera, la ira, la falta de dominio pueden hacer que se cometan desatinos.
Muchos padres, llevados por la ira del momento, hieren el corazón de los hijos con palabras semejantes a éstas:
"Tú no sirves para nada." "Maldita la hora en que te engendré." "Tú eres la vergüenza de la familia." "Tú no vales nada." "¡Tú eres un hijo indigno! "
Después, cuando estás en calma, reflexionas y te arrepientes. Pero será demasiado tarde. Las palabras ya fueron dichas y el corazón de tu hijo ya fue herido.
Piensa antes de hablar y reflexiona antes de actuar.
A un corazón herido siempre le queda una cicatriz.
No hables sin pensar y sin medir el alcance de tus palabras.
No hagas un gesto sin medir las consecuencias.
Tu hijo es un tesoro que merece todo el amor, respeto y cariño; es un tesoro de la vida entregado en las manos de los padres.

3. El secreto que un hijo confía al padre o a la madre debe ser como una piedra lanzada al mar. Se esconde en el fondo, nadie la ve, descubre, conoce.
Sé siempre discreto, guarda en lo profundo del corazón el secreto de tu hijo. La confianza, una vez. perdida, difícilmente se recupera.
Un joven comienza a desorientarse desde el momento en que pierde la confianza en sus padres. Mientras los hijos confíen en los padres, tendrán siempre una luz que los ilumine, una guía que los conduzca y, una brújula que los oriente.

4. La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres. Los hijos precisan más los ejemplos que las enseñanzas.
Los padres no les pueden exigir virtudes y cualidades que ellos no tienen. Vigilando sus propias obras, los padres estarán construyendo la moral de sus hijos. ¿Qué ejemplos les das? ¿A ti te gustaría que tus hijos hicieran lo que tú haces?

5. La misión de los padres es orientar, esclarecer, amar, comprender, incentivar. Actuar así es darle la oportunidad a tu hijo para que se afirme en la vida. El amor que los hijos reciben de los padres y la confianza que éstos depositan en ellos es para los jóvenes un seguro amparo de vida.

6.El desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona. Tu hijo muchas veces está psicológicarnente agobiado y siente la necesidad de desahogarse. Precisa decir lo que siente.
Escucha con paciencia y benevolencia su desafío, aunque hable en forma agresiva e irritada.
Aprende a escuchar con paciencia y atención el desahogo de tu hijo y evitarás muchas discusiones, desavenencias y contrariedades.
Deja que tu hijo diga todo lo que siente y, cuando esté en calma, estará en condiciones de razonar y reconocer el error.
Comparte las dudas, angustias y problemas de tu hijo y él será tu amigo.

7. Saber escuchar en silencio es una virtud que los padres también deben tener. Antes de contradecír a tu hijo, escucha, analiza y trata de comprender lo que él quiere decir. Y después habla, pero con amor.
Cuando los padres se precipitan en responder o en contradecir al hijo, pueden cometer una injusticia o interpretar de modo incorrecto, y esto suscita la rebeldía del hijo.
Deja que tu hijo hable y oiga pacientemente, y sólo después habla, analiza, medita y dialoga con él.
Una persona irritada no está en condiciones de oír y comprender.

8. Deja que tu hija hable, sólo escucha. Después dialoga calma y serenamente con ella. Tal vez ella diga muchas cosas equivocadas, pero analizándolo bien encontraremos muchas verdades entre los errores.

Apreciar y valorizar lo bueno da mejores resultados que señalar y condenar de inmediato lo equivocado. A nadie le gusta ser refutado y censurado al instante.
Muchos padres no defienden la verdad, pero si sus puntos de vista para que prevalezcan sobre los puntos de vista de sus hijos.
El hijo no es un adversario a combatir, sino un amigo a conquistar. Y para conquistar nada mejor que saber oír.

9. Tu hijo precisa consejos y recomendaciones, pero deben ser bien dosificados, dados con amor y bondad. Una andanada de consejos y recomendaciones irrita y satura. El exceso, en lugar de producir efectos positivos, trae resultados negativos. Da a tu hijo los consejos más útiles y prácticos, no los más agradables. Dale un consejo como una sugerencia y no como una imposición.

10. ¡Cuántos jóvenes aún no descubrieron el verdadero sentido de la vida! Viven y no saben por qué. Estamos en este mundo para amar y hacer el bien, el amor nos une unos a otros y todos unidos amaremos a Dios. El amor siempre trae unidad y conlleva a hacer obras de bien. Una vida sin amor es una vida vacía y sin sentido.
La vida nos es dada para crecer siempre más en el amor y para engrandecernos a través de la práctica del bien.
Educar no es sólo combatir el mal, señalar y censurar los errores; educar es sobre todo íncentivar el bien, impartir buenas costumbres, valorizar las buenas obras y estimular.
El exceso de críticas y de censuras elimina el incentivo y el deseo del bien. Pero apreciar y valorízar las cosas buenas estimula y anima a proseguir el camino del bien y a mejorar. El exceso de críticas y censuras lo vuelve inseguro, angustiado y alterado.
Señala con amor los errores de tu hijo, aprecia sus virtudes, incentiva el bien y valoriza sus buenas acciones.
Que la crítica, la censura y la reprensión sean siempre constructivas y no destructivas. Que sean siempre positivas y no negativas.

* Recordar errores pasados y ya perdonados, desestimula y desanima. No es agradable oír siempre la misma queja, oír siempre la misma melodía de las personas que persisten en tocar la misma tecla.

* Olvida los errores cometidos por tu hijo en el pasado, e incentiva el bien en el presente, valorizando sus buenas acciones, por pequeñas que sean.

* Y así, si él fuera malo, tratará de ser bueno, y si fuera bueno se esforzará para ser mejor.

viernes, 22 de abril de 2011

Los Simpson: la receta del éxito de una familia "normal"

22 de abril de 2011

Los Simpson tienen 75 millones de seguidores en todo el mundo.
La historia de Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie comenzó a contarse en unos cortos de apenas 30 segundos que, a modo de separadores comerciales, vieron la luz allá por 1987.
Tres años pasaron para que la cadena estadounidense Fox convirtiera la tira animada en una serie y nadie puede argumentar que a los ejecutivos del canal les faltó olfato para el negocio: 22 temporadas y más de 480 episodios después, "Los Simpson" se han convertido en uno de los mayores fenómenos televisivos de la historia.

La serie suma 15 millones de seguidores en Estados Unidos y unos 60 millones en el resto del planeta, lo que ha generado un negocio multimillonario en concepto de merchandising y la ha posicionado año tras año entre los diez productos televisivos de mayor consumo, según los ránkingsde Nielsen Media consultados por BBC Mundo.

Más allá de la pantalla, los personajes ideados por Matt Groening hace rato hicieron pie en el mundo real. "Doh!", el gruñido recurrente de Homero, se coló en el diccionario de Oxford como una interjección válida del idioma inglés.La familia amarilla también tiene su espacio en el paseo de la fama de Hollywood con una
estrella con apellido propio y, entre los honores conseguidos, quizás el más notable es el de "mejor show televisivo de todos los tiempos" otorgado por la revista Time.

Familia muy normal
Los Simpson son, ante todo, una familia cualquiera. Reconocible, normal, potencialmente igual a la de sus espectadores primordiales, los estadounidenses.

La obsesión por la comida, los dilemas religiosos, la vida del supermercado, la escuela y el bar son parte de la dinámica cotidiana de Springfield, el pueblo-escenario de la serie del que nunca se conoce la ubicación geográfica precisa. Una estrategia, dicen los expertos, para que el sitio pueda ser cualquier ciudad o ninguna.

Es la historia "de una familia estadounidense en toda su belleza y su horror", según la define su productor ejecutivo, James Brooks. Parte del secreto reside, entonces, en su "normalidad" (de hecho, Groening ha revelado que se inspiró en sus propios parientes para crear personajes).

Y en ese espejo también se ven las sombras que las sociedades prefieren a veces ignorar de sí mismas. No por casualidad el ex presidente George Bush expresó públicamente su rechazo en 1992: "Vamos a intentar fortalecer la familia estadounidense, hacerla más parecida a los Waltons (otra serie televisiva, de un grupo familiar idílico) y menos parecida a los Simpson".

Sin fronteras
Pero, ¿cómo es que las aventuras dibujadas de una familia estadounidense de clase trabajadora que relata mayormente escenas hogareñas se convirtió en un acontecimiento internacional?
La era de la televisión global ha jugado su parte: vendida a señales de TV del mundo entero, las voces de Homero, Bart y los suyos se escuchan en decenas de idiomas. El estilo de vida que refleja, ese "American way of life" de la ciudad promedio de EE.UU., también es parte de un imaginario colectivo trasnacional.
Tanto es así que el niño Bart –como metonimia del programa- fue elegido uno de los 100 personajes más influyentes del siglo XX por Time, junto a figuras como Picasso, James Joyce o los Beatles.
La serie tiene elementos fácilmente reconocibles desde la sala de cualquier hogar del planeta, como las alusiones a la cultura pop o las veladas críticas políticas sin banderas.
 
Bart Simpson fue elegido por la revista Time como uno de los personajes más influyentes del siglo XX.
"Su puesta en escena (es) en un Springfield con características propias de la modernidad y el estilo de vida capitalista, un pueblo-ciudad en el que se mantienen las luchas de clases, las desigualdades sociales, un mundo ideal de problemas y soluciones sin alteración del orden socioeconómico", dice Juan Pablo Marín, autor del libro "Detrás de los Simpsons" (2006).

Mientras que algunos han calificado de disfuncional a Homero, su cónyuge y sus vástagos, otros consideran que en realidad los personajes reflejan los vínculos tal cual son -el padre no siempre es bueno, la madre no siempre es generosa, los niños no siempre son inocentes- y en ello reside su éxito más allá de toda diferencia cultural.

Asimismo, son personajes que –como sus televidentes- están a merced de las fuerzas del mundo moderno, desde el consumismo hasta la publicidad o la política.

"Uno necesita historias cotidianas que permitan iluminar los fundamentos teóricos. En el pasado, esa función cultural la cubrieron las historias bíblicas, los mitos griegos... ¿En qué historias comunes podemos apoyarnos hoy? El mejor ejemplo son los Simpson", afirma el profesor Daniel Bonevac, quien usa la serie en sus clases en la Universidad de Texas.

Para los que quieren reír, para los que quieren pensar, para los que se reconocen en el promocionado estilo de vida estadounidense o los que lo rechazan de cuajo, los Simpson y sus vecinos de Springfield tienen algo para dar, en una serie que ha sabido construirse como un reflejo fiel, y cruel, de la vida misma.

 Bart Simpson fue elegido por la revista Time como uno de los personajes más influyentes del siglo XX.

lunes, 31 de enero de 2011

* * * "SER" MEJOR PADRE Y MADRE* * *

12 propósitos para ser mejor Padre y MadreAutor: Jenny Guerra Hernández. Gestiópolis

Ser padre o madre es el trabajo más difícil del mundo, ya que los niños no nacen con manual de instrucciones. Esto quiere decir, que la mayoría de los padres aprenden a serlo aplicando estrategias por ensayo-error, hasta que dan con aquellas que les funcionan mejor. De modo, que es importante hacer una revisión de estos dos últimos 12 meses, pero no hay que machacarse si parece que lo podíamos haber hecho mejor.

A continuación se presenta una lista de propósitos para que cada padre y madre elija aquellos a los que sientan que deben prestar más atención para que durante el 2011 desarrollen su rol de progenitor de forma más efectiva:

1. Se más consistente
Esto quiere decir que debes establecer límites consistentes, incluso para los adolescentes, aunque haya que estar dispuestos a negociar y ceder un poco de terreno. Cuando los niños se niegan a cooperar o romper las reglas, actúa con calma y razonablemente, en lugar de recurrir a medidas severas para "enseñarles una lección".

2. Evita regaños, gritos y recordar constantemente a los niños que cooperen
A veces es mejor callarse que darles la lata constantemente. No es casualidad que los padres que se repiten con frecuencia se quejen de la "sordera" de sus niños, ya que estos simplemente hacen oídos sordos y sólo prestan atención a lo que ellos quieren.

3. Concéntrate en el comportamiento apropiado de los niños
Si continuamente estás señalando la mala conducta de tus hijos y ves que no te hacen ni caso, trata de ignorar las conductas inadecuadas tanto como sea posible. Esfuérzate por desarrollar el hábito de “atrapar a los niños portándose bien ". Al igual que los adultos, los niños responden mejor a los comentarios favorables y es probable que terminen portándose bien, sólo para llamar nuestra atención.

4. Anima a los niños persistentemente
Se ha estimado que los niños escuchan aproximadamente 17 comentarios negativos en casa por cada muestra de alabanza o de aliento. La exposición a la crítica continua y los comentarios negativos pueden tener efectos desastrosos sobre la autoestima de los niños. Así que esfuérzate en celebrar sus logros.

5. Pasa más tiempo con la familia
En la sociedad actual, en la que los dos padres trabajan y los niños están ocupados con el colegio y las actividades extraescolares, encontrar el tiempo para que todos puedan estar en casa juntos es cada vez más difícil. Por eso es importante dedicar al menos media hora al día para compartir experiencias, pero que sea de calidad, no frente al televisor, ni mientras haces la compra del supermercado.




6. Tómate un descanso de vez en cuando y dedícate a ti mismo o a ti misma
Tomarse algo de tiempo para uno mismo es una necesidad más que un lujo. Para ello, puedes reorganizar las tareas domésticas, solicitar la ayuda de tu pareja, familiares, o amigos.

7. Pasa algún tiempo con tu pareja
No importa si se trata de un fin de semana romántico o simplemente quedar para tomar un café juntos una vez a la semana, pero eso sí, en ese tiempo trata de no hablar de niños.

8. Deja de echarte la culpa por todo
Seamos realistas, los padres pueden encontrar un montón de motivos para sentirse culpables, ya sea por dejar a los niños al cuidado de otras personas o por haberse pasado con la última pena que se le ha puesto a la hija adolescente. No se trata de que te vuelvas un irresponsable, sino de que aceptes que estás aprendiendo a ser padre o madre con la práctica diaria, y cuando uno aprende, se equivoca.

9. Controla el tiempo que la televisión permanece encendida en casa
Si siempre está encendida, es hora de que establezcas una serie de límites para su uso. Diez horas por semana es una pauta razonable para los niños de cualquier edad. Además, prueba a tener una noche libre de televisión y deja que los niños realicen propuestas para hacer otras cosas.

10. Comprueba el uso que tus hijos hacen de la computadora
Las computadoras están reemplazando rápidamente a la televisión como niñera electrónica en muchas familias. Para ser justos, los ordenadores tienen más potencial educativo que la televisión, pero los niños los utilizan sobre todo para jugar, a menos que reciban la asistencia y la dirección de los padres. Así que de vez en cuando pregúntale a tu hijo sobre el último programa educativo que ha utilizado o pídele que te muestre sus avances con él.

11. Evita convertirte en el salvavidas de tu hijo
Evita hacer cosas como pagar por él las multas de la biblioteca o realizar a escondidas una tarea del hogar que tu pareja le encomendó. Este tipo de conductas no ayudan a tu hijo, sino que le privan de la oportunidad de desarrollar su independencia y su autonomía personal.

12. Adopta una perspectiva sana acerca de la conducta de tu hijo o hija
Cuando acaban de armarla tendemos a pensar que nuestros hijos son los peores del mundo. Independientemente de cómo sea la conducta, si estás esforzándote en controlar la situación terminarás consiguiéndolo. Es sólo cuestión de tiempo.
Después de leer esta lista de propósitos seguro que has hecho una reflexión de tus habilidades educativas como padre o madre. Es verdad que todas son deseables, pero no te obsesiones con convertirte en un padre perfecto, en vez de eso, trata de llegar a ser un padre o madre que aprende mientras educa a sus hijos.