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miércoles, 22 de junio de 2011

"Adictos invisibles"


El creciente problema de los "adictos invisibles"

BBC, Junio de 2011

Las recomendaciones para las personas mayores de 65 años sobre cuánto alcohol se puede consumir sin poner en riesgo la salud debe reducirse "drásticamente".

Según un nuevo informe del Royal College of Psychiatrists (Colegio Real de Psiquiatras) del Reino unido, este grupo de edad debe limitar su consumo diario a la mitad de lo que actualmente se recomienda.

Es decir, los adultos mayores, tanto hombres como mujeres, no deben exceder de 1,5 unidades (una copa pequeña de vino o una botella pequeña de cerveza clara), al día.

Procesamiento

Aunque estas recomendaciones pueden variar de un país a otro, en general son similares porque están basadas en estudios científicos que han comprobado cuáles son los efectos y los daños del alcohol en nuestro organismo.

En el Reino Unido se recomienda que los hombres no beban más de tres o cuatro unidades al día (el equivalente a dos copas regulares de vino o dos botellas de cerveza clara). Y que las mujeres limiten su consumo a entre dos y tres unidades diarias (una copa regular de vino o una botella de cerveza clara).

Aunque hasta ahora no se había hecho una diferencia entre la edad de los adultos, un nuevo estudio llevado a cabo en el Royal College of Psychiatrists (Colegio Real de Psiquiatras) afirma que estos límites no son aplicables a las personas mayores.
El informe -que el Colegio Real titula "Nuestros adictos invisibles"- expresa que los bebedores mayores tienen menos capacidad para procesar el alcohol y que la bebida puede también interactuar con medicamentos que pueden estar tomando para sus enfermedades.
Los investigadores subrayan que las recomendaciones actuales, de limitar el consumo a 14 unidades de alcohol para mujeres y 21 para hombres a la semana, están basadas en estudios llevados a cabo con adultos jóvenes.

Los expertos afirman además que hay un creciente problema de abuso de sustancias entre los adultos mayores.

"La opinión tradicional es que el abuso del alcohol no es común entre los adultos mayores y que el abuso de drogas es muy raro" afirma la profesora Ilana Crome, una de las autoras del estudio.

"Pero esto simplemente no es cierto. La falta de concientización significa que los médicos generales y otros profesionales de salud a menudo pasan por alto o descartan los signos de que una persona tiene un problema".

"Esperamos que este informe destaque la magnitud del problema y que no sigan ignorándose las múltiples necesidades médicas y sociales de este grupo de personas", agrega la investigadora.

Adictos invisibles
El informe señala que un 35% de las personas que presentan un problema de abuso de alcohol son adultos mayores, que a menudo beben como resultado de los grandes cambios en su vida como la jubilación, la muerte de un ser querido o sentimientos de aburrimiento, soledad o depresión.
Pero la forma como beben y cuánto beben se desconoce porque, a diferencia de los bebedores jóvenes, mucha gente mayor bebe en sus hogares.

Según los investigadores el problema se agrava debido a que el uso -y abuso- extendido entre los adultos mayores de medicamentos tanto recetados como de compra libre puede interactuar de forma perjudicial con el alcohol.

Y además, están también los cambios que ocurren en el organismo con el envejecimiento, los cuales significan que la persona es menos capaz de procesar el alcohol.

Los expertos están pidiendo que las autoridades de salud emitan recomendaciones separadas sobre los límites de consumo de alcohol que son seguros para los adultos mayores: 1,5 unidades diarias o 11 unidades a la semana.

Tal como señala Don Shenker, presidente ejecutivo de la organización Alcohol Concern, los problemas de los bebedores mayores a menudo son ignorados. "Los jóvenes que beben alcohol en exceso están continuamente en los titulares, pero debemos recordar que los adultos mayores a menudo recurren al alcohol como un mecanismo para poder enfrentar los problemas de su vida y nos obstinamos en ocultar esta situación", dice.

"Este informe está pidiendo reconocer el problema del consumo excesivo de alcohol entre los adultos mayores, que está muy extendido pero puede prevenirse" agrega el experto.

jueves, 24 de marzo de 2011

Hacia una nueva edad

Sara Cañizal Sardón

Cada vez son más las personas que a punto de alcanzar los sesenta empiezan a estudiar una carrera, a aprender a pintar o a hablar un nuevo idioma. Son la tercera edad, una generación que no tuvo ocasión de seguir su vocación y que ahora dedica su tiempo a desarrollar sus aptitudes y hacer realidad lo que un día soñaron.

Hace solo dos décadas primaba el tópico de que cuando una persona acababa su etapa productiva dejaba de ser útil para la sociedad. Sin embargo, los mayores de hoy son conscientes de que jubilarse del trabajo no es despedirse de la vida. En vez de quedarse aparcados en un rincón, se preocupan por mantenerse en forma, quieren aprender cosas nuevas y participan de forma activa en su entorno más cercano.

 El sociólogo Santiago Cambero explica este fenómeno: “Está apareciendo un nuevo perfil de persona mayor totalmente integrada en la sociedad actual que sigue contribuyendo en favor del bienestar general”. Cambero destaca el papel de los abuelos canguro. “Si se pudiera cuantificar económicamente lo que el Estado del Bienestar y los poderes y administraciones públicas se están ahorrando en cuanto a los cuidados que los abuelos y abuelas están ofreciendo a sus nietos, serían millones de euros”.

La drástica modificación de la estructura demográfica en Occidente es la responsable de estos cambios. Europa envejece a gran velocidad y, dentro de ella, España es uno de los países que mejor ejemplifican esta transformación. Si a principios del siglo XX la esperanza de vida no llegaba a los 35, hoy supera los 80. Frente a ello, el número de nacimientos ha caído de forma considerable.

Los responsables de esta situación son los avances médicos y farmacológicos y la mejor calidad de vida de la población. Dos aspectos positivos que, en vez de interpretarse como conquistas han dado pie a lanzar pronósticos agoreros y a hablar de la decadencia de Occidente.

Sin embargo, algunos expertos comienzan a ver esta nueva realidad como la oportunidad de equilibrar la estructura social e infundir nuevos aires al sistema productivo occidental si se encauza de forma adecuada.
El reciente artículo de Julio Pérez Díaz, sociólogo y demógrafo del CSIC apunta en esta dirección. “El envejecimiento demográfico guarda una correlación casi perfecta con los niveles de riqueza y bienestar internacionales, y no con la pobreza”, afirma. Esto se debe a la mayor eficacia del sistema. Por primera vez en la historia es posible disminuir la fecundidad, ya que los avances sanitarios permiten que los hijos sobrevivan hasta edades fértiles. Las mujeres pueden desarrollar una vida profesional, al margen de la familiar, ya que el cuidado de los hijos ya no es su ocupación principal. Además, se ha ampliado de forma considerable el tiempo que las personas pueden ser productivas. Sin embargo, el principal problema del envejecimiento de la población es que el número de personas en edad laboral se reduce. En consecuencia, el número de pensionistas aumenta y eso supone un mayor gasto social.

Para que el envejecimiento de la población tenga una repercusión positiva a nivel económico y social es necesario que se produzcan algunos cambios en el sistema laboral, encaminados a beneficiarse por más tiempo de los talentos de los más mayores. Así lo manifiesta el último informe de la European Science Foundation, que apunta a la necesidad de estudiar las modificaciones que deben introducirse en el sistema sanitario, las pensiones y la edad de jubilación.

Según los expertos, la edad biológica ya no es significativa a la hora de clasificar a los mayores. Hay gente que disfruta de sus plenas cualidades físicas y mentales entre los 65 y los 85 años y que puede ser un eslabón importante en la sociedad. Nadie ha tenido que explicarle esto a los mayores. Para ellos envejecer no es sinónimo de caducar. Es una etapa más de la vida para la que nadie está preparado pero que hay que asumir e intentar encauzar de forma positiva. Mantenerse activos asegura que continúen integrados en la sociedad, que tengan una vida más saludable y satisfactoria a nivel personal. Como afirmó la doctora Marie Beynon Ray: “Nadie envejece por vivir, sino por perder interés en vivir”.


jueves, 27 de enero de 2011

Eduardo Galeano

Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva a
nimado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Eduardo Galeano