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martes, 10 de abril de 2012

En cinco años, habrá más mayores que niños chicos
Por primera vez en la historia, habrá más adultos de 65 años que menores de 5 años. El aumento progresivo de la esperanza de vida hace que la población mundial esté envejeciendo rápidamente.


Abril de 2012
Por Redacción Día a Día

La esperanza de vida aumentó tan sustancialmente en el mundo que, en los próximos cinco años, el número de personas mayores de 65 años será superior al de niños menores de 5 años. Argentina es uno de los países latinoamericanos con más alta tasa de envejecimiento.

Esta transformación social llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a elegir el tema “Envejecimiento activo” para el Día Mundial de la Salud, que se celebra mañana.

El notable aumento de la esperanza de vida es gracias, en parte, a las mejoras en la salud pública. Desde el Ministerio de Salud nacional aseguraron que Argentina es uno de los países, dentro del continente, más avanzados en políticas para adultos mayores.

Según la ONU, en 2020 habrá en las Américas 200 millones de personas de más de 60 años y se estima que esa cifra subirá a 310 millones en 2050, por lo que será inevitable la aceleración de más políticas para dar servicios y atención a los adultos mayores.

Además, se calcula que en 2050 habrá en todo el mundo 395 millones de personas de 80 años, cuatro veces más que ahora. Para esa misma década, se estima que el 22 por ciento de la población mundial serán mayores de 60 años, cuando en la actualidad ese grupo representa el 11 por ciento.

Así las cosas, un mayor número de niños conocerá a sus abuelos e incluso sus bisabuelos y, en particular, a sus bisabuelas, ya que las mujeres viven como promedio de seis a ocho años más que los hombres.

Viejos son los argentinos. El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos de mayor impacto del siglo y se trata de un proceso que se da a nivel mundial. Argentina es uno de los países con más alta tasa de envejecimiento de Latinoamérica.

Eso se evidencia en los cambios en la proporción de adultos mayores registrados en el país en los últimos años.

Actualmente, 5.725.838 de personas mayores viven en Argentina, lo que representa el 14,2 por ciento de la población, según datos del Censo 2010.

Este proceso es más intenso aún en la ciudad de Buenos Aires, que tiene la menor proporción de chicos del país (15,8 por ciento de su gente) y el mayor porcentaje de mayores de 65 (16,4 por ciento).

La expectativa de vida en el país es de 76 años, y las mujeres viven como promedio de seis a ochos años más que los hombres.

El último relevamiento poblacional realizado en el país ilustró una profundización del estrechamiento de la base de la pirámide poblacional.

Concretamente, eso quiere decir que se achicó la base, que son las edades de 0 a 4 años, y se ensanchó la cúspide de la pirámide, que son los de más de 65 años.

-Población Joven. Actualmente, según el Censo 2010, la edad promedio del total de la población argentina es de 29 años.

-Cada vez se vivirá más. Entre 2000 y 2050, la población mundial de más de 60 años se duplicará y pasará de aproximadamente el 11 al 22 por ciento.

-El 14,2 por ciento de la población argentina es adulta mayor, mientras que los menores de 15 representan el 25,4 por ciento.

-En todo el país hay 3.500 personas que tiene más de 100 años.

-En Europa, por ejemplo, los mayores de 60 años son el 20 por ciento, con el agravante de que existe una baja tasa de natalidad.

-Para el 2050, se estima que 1 de cada 5 argentinos tendrá más de 64 años de edad.


domingo, 26 de junio de 2011

Congreso Iberoamericano de Universidades para adultos mayores

Alicante, 26 jun (EFE).-

La ministra de Sanidad e Igualdad, Leire Pajín, inaugura mañana en la Universidad de Alicante el IV Congreso Iberoamericano de Universidades para Mayores, en el que participarán cerca de 400 personas, procedentes de quince países latinoamericanos y de ocho europeos, así como de 27 provincias españolas.

En el marco del aprendizaje a lo largo de la vida, la cooperación internacional y el envejecimiento activo, la Universidad de Alicante acoge, a partir de mañana, este congreso con el objetivo de analizar las enseñanzas específicas para mayores.

Este encuentro se inscribe en el marco de la cooperación nacional e internacional entre grupos de investigadores y universidades con programas universitarios para personas mayores (PUPMs) y experiencias educativas de adultos mayores.

Fuentes de la Universidad de Alicante han explicado que el reto marcado es ofrecer formación y actividades dentro del denominado "envejecimiento saludable y de calidad".

"Se trata de consolidar una sociedad abierta a todas las edades capaz de fomentar la inclusión de grupos marginados y la participación social y reducir la pobreza, además de promover la ciudadanía activa", han añadido.

Al acto inaugural, que tendrá lugar en el Salón de Actos del Aulario II a las 11,00 de la mañana, asistirá la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín; el rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda y el de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Salvador Ordóñez.

Asimismo, está prevista la asistencia de la directora general de Atención, Participación y Empleabilidad de Estudiantes Universitarios, Mercedes Chacón, y la presidenta de la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores, AEPUM y directora de la Universidad Permanente de la Universidad de Alicante, Concepción Bru.

Además de la participación de representantes de 42 universidades españolas, asistirán más de un centenar de personas procedentes de distintas Universidades e instituciones educativas de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Honduras, Méjico, Perú y Uruguay, así como de Portugal, Italia, Reino Unido, Francia y República Checa.

Las universidades españolas cuentan en la actualidad con más de 40.000 alumnos mayores de 50 años a través de sus programas de formación destinados a este colectivo.

La presidenta de la AEPUM ha destacado la importancia de celebrar el encuentro porque, desde que se inició este tipo de programas, hace más de quince años, "ha habido una gran evolución en el crecimiento demográfico de personas mayores".

miércoles, 22 de junio de 2011

"Adictos invisibles"


El creciente problema de los "adictos invisibles"

BBC, Junio de 2011

Las recomendaciones para las personas mayores de 65 años sobre cuánto alcohol se puede consumir sin poner en riesgo la salud debe reducirse "drásticamente".

Según un nuevo informe del Royal College of Psychiatrists (Colegio Real de Psiquiatras) del Reino unido, este grupo de edad debe limitar su consumo diario a la mitad de lo que actualmente se recomienda.

Es decir, los adultos mayores, tanto hombres como mujeres, no deben exceder de 1,5 unidades (una copa pequeña de vino o una botella pequeña de cerveza clara), al día.

Procesamiento

Aunque estas recomendaciones pueden variar de un país a otro, en general son similares porque están basadas en estudios científicos que han comprobado cuáles son los efectos y los daños del alcohol en nuestro organismo.

En el Reino Unido se recomienda que los hombres no beban más de tres o cuatro unidades al día (el equivalente a dos copas regulares de vino o dos botellas de cerveza clara). Y que las mujeres limiten su consumo a entre dos y tres unidades diarias (una copa regular de vino o una botella de cerveza clara).

Aunque hasta ahora no se había hecho una diferencia entre la edad de los adultos, un nuevo estudio llevado a cabo en el Royal College of Psychiatrists (Colegio Real de Psiquiatras) afirma que estos límites no son aplicables a las personas mayores.
El informe -que el Colegio Real titula "Nuestros adictos invisibles"- expresa que los bebedores mayores tienen menos capacidad para procesar el alcohol y que la bebida puede también interactuar con medicamentos que pueden estar tomando para sus enfermedades.
Los investigadores subrayan que las recomendaciones actuales, de limitar el consumo a 14 unidades de alcohol para mujeres y 21 para hombres a la semana, están basadas en estudios llevados a cabo con adultos jóvenes.

Los expertos afirman además que hay un creciente problema de abuso de sustancias entre los adultos mayores.

"La opinión tradicional es que el abuso del alcohol no es común entre los adultos mayores y que el abuso de drogas es muy raro" afirma la profesora Ilana Crome, una de las autoras del estudio.

"Pero esto simplemente no es cierto. La falta de concientización significa que los médicos generales y otros profesionales de salud a menudo pasan por alto o descartan los signos de que una persona tiene un problema".

"Esperamos que este informe destaque la magnitud del problema y que no sigan ignorándose las múltiples necesidades médicas y sociales de este grupo de personas", agrega la investigadora.

Adictos invisibles
El informe señala que un 35% de las personas que presentan un problema de abuso de alcohol son adultos mayores, que a menudo beben como resultado de los grandes cambios en su vida como la jubilación, la muerte de un ser querido o sentimientos de aburrimiento, soledad o depresión.
Pero la forma como beben y cuánto beben se desconoce porque, a diferencia de los bebedores jóvenes, mucha gente mayor bebe en sus hogares.

Según los investigadores el problema se agrava debido a que el uso -y abuso- extendido entre los adultos mayores de medicamentos tanto recetados como de compra libre puede interactuar de forma perjudicial con el alcohol.

Y además, están también los cambios que ocurren en el organismo con el envejecimiento, los cuales significan que la persona es menos capaz de procesar el alcohol.

Los expertos están pidiendo que las autoridades de salud emitan recomendaciones separadas sobre los límites de consumo de alcohol que son seguros para los adultos mayores: 1,5 unidades diarias o 11 unidades a la semana.

Tal como señala Don Shenker, presidente ejecutivo de la organización Alcohol Concern, los problemas de los bebedores mayores a menudo son ignorados. "Los jóvenes que beben alcohol en exceso están continuamente en los titulares, pero debemos recordar que los adultos mayores a menudo recurren al alcohol como un mecanismo para poder enfrentar los problemas de su vida y nos obstinamos en ocultar esta situación", dice.

"Este informe está pidiendo reconocer el problema del consumo excesivo de alcohol entre los adultos mayores, que está muy extendido pero puede prevenirse" agrega el experto.

martes, 24 de mayo de 2011

"Hoy no puedo"

Mayo de 2011, Noticias y Protagonistas.com
Reportajes

“Hoy no puedo…”
Esta frase hubiera resultado impronunciable para un abuelo/a del siglo pasado -ojo, terminó hace apenas una década-, e inentendible para su hijo/a ante el pedido de que se quedara a cuidar a los nietos/as. Los adultos mayores tienen y merecen vivir sus vidas con toda intensidad.

No se trata, en modo alguno, de tomar distancia de ese vínculo excepcional que se da entre esas generaciones, sino de acomodarlas a una nueva realidad indicadora de que ya no es la “única” actividad que les queda a quienes atravesaron la barrera de los 60 años. Porque precisamente de eso se trata: los 60, los 70, y aún más, ya no son barreras que ponen límite a la actividad humana. Hoy a esas edades se está activo, ágil, cuidado, alerta a nuevas oportunidades, tecnologías y expectativas.

Hoy la niñez a veces parece que no lo fuera, por el grado de agresividad a la que demasiadas veces está expuesta, empezando por la televisiva. La adolescencia ha extendido su durabilidad, lo que se refleja en matrimonios tardíos, como alguna vez se pretendió en conferencias internacionales que planteaban su necesidad para controlar el crecimiento demográfico. Ese corrimiento desplaza también a la adultez, que no se asocia ya indefectiblemente a los 20 y a veces ni a los 30. Y la “tercera edad” se ha vuelto un término obsoleto y mucho más viejo de lo que alguna vez quiso decir. El doctor Ricardo Iacub, especialista en el tema, conversó con Noticias & Protagonistas sobre el punto.
N&P: El cambio que se viene operando es muy fuerte, ¿verdad?

Ricardo Iacub: Sí, se parece al que nos llevó hace poco a hablar del concepto de “género”. Estamos saliendo de aquella sociedad limitante, donde “los niños debían actuar como niños y los viejos como viejos”; eso es rechazado por el sujeto posmoderno. Hoy se siente más libre, quiere más desafíos. Mairovich, un filósofo norteamericano, dice que entramos en la sociedad “uni age”, una sola edad, en la que todos vivimos como adultos jóvenes, como alguna vez empezamos a manejar el concepto de “unisex” para la indumentaria, diluyendo diferencias.
N&P: ¿Puede entonces tomarse como un efecto emancipador?

RI: De alguna manera sí, es un impulso social liberador porque la gente siente que tiene más posibilidades de abrirse a otros objetivos, a escapar de controles. Hay cosas que nuestros abuelos ni siquiera pensaban como chance, y que hoy, si se les restringe, pasa a ser percibido como represión de la sociedad.
N&P: Hubo una época en que el candidato radical Eduardo Angeloz hablaba de traer japoneses jubilados a la Argentina para aprovechar su alto nivel de ingresos. En EEUU hay un mercado muy importante para la “tercera edad”.

RI: Sí; más allá de algunos discursos un poco delirantes que replican los medios, la realidad es que hay un tránsito social diferente, mucho más permisivo, que se conjuga con el efecto tecnológico capaz de ofrecer desde uso de Internet a cirugías plásticas o prácticas corporales que llevan a revalorizar el cuerpo al punto que cuesta pensar hoy en quién es “viejo”. Mi área es la gerontología, y yo veo a diario el rediseño de la imagen del adulto mayor. En la ropa, en los hábitos, en los cuerpos que están más trabajados, caminan más erguidos, son más delgados, sus rostros más tersos. Algunos casos son difíciles de determinar respecto de la verdadera edad.
N&P: Es que cada vez hay más gente mayor de 50 o 60 años en los gimnasios. Hay otra conciencia, que se traslada a la indumentaria: hoy un jean no es vestimenta exclusivamente “joven”.

RI: Mar del Plata se parece a Buenos Aires: uno ve los gimnasios a la mañana o al mediodía y están llenos de adultos mayores. La gente es consciente de que no tiene que descuidarse. Antes no se preocupaban por el aspecto, pero ahora se miran a sí mismos al punto de que hasta encontramos anorexia en esa franja de edades porque no quieren engordar. Se sienten vigentes, hay intereses afectivos, sexuales, ya no se sienten en edad de pasar a cuarteles de invierno.
N&P: Ahí es donde aparece el negocio del Viagra…

RI: Y los viajes, y las salidas, cosas antes vedadas para aquellos que se resignaban a cierta quietud hasta que llegara el final. Hoy la vida es más larga, más intensa, con más futuro. En Mar del Plata hay muchos programas universitarios, viajes, ofertas impactantes que los hacen sentir jóvenes para encarar un estilo de vida diferente
N&P: ¿Dónde queda la “abuelidad”, perdonando el barbarismo?

RI: Es un tema interesantísimo, porque trae conflictos. El papel se redimensiona. Ese era un lugar de tiempo completo; los hijos antes deseaban liberarse… pero no les gusta la liberación de los padres. Les llama la atención, no entienden que tienen otra cosa que hacer que no sea cuidar a los nietos. Ser abuelo es algo que se disfruta, pero no tiene por qué limitar sus otras actividades, esas en las que antes ni se pensaba. Hoy los abuelos tienen la agenda completa, tanto como los jóvenes. Atenazarlos con los nietos como si no hubiera nada más, es obligarlos a suspender derechos personales.
N&P: Cualquier persona con emociones sanas se sentirá contento con la llegada de los nietos, pero sigue teniendo una vida propia que no tiene por qué descuidar…

RI: En España se habla del síndrome del “abuelo-esclavo”. Esto acarreaba problemas cardíacos, depresiones, en especial a las abuelas, que si se negaban a estar todo el día atrapadas en esa red, parecían “malas abuelas”. Pero hoy el mundo es otro, lo que no significa abandonar a los nietos. A los adultos mayores les cambió el estilo de vida, las posibilidades de disfrute. Eso genera algunos conflictos donde antes no los había porque se daba por sentado un rol más fijo, limitante. Es una transición muy interesante.

N&P: Hasta los ´90, lo estudiado entre el colegio secundario y la universidad era todo el saber de la vida. Hoy ya no. Internet abrió otras puertas al saber y a la comunicación.

RI: Tal cual, ya no hay profesionales “para toda la vida”. El trabajo se volvió más dinámico, exige actualizaciones, la formación profesional de base no alcanza. La sociedad es más dinámica, de servicios, menos industrialista, y de ahí el auge de los posgrados. Esto incluye a los adultos mayores, que encuentran otro incentivo fuerte. Antes eran más conservadores, creían que lo aprendido era un techo; hoy no es así. Fue  un choque para ellos, pero supieron adaptarse, comprenden la necesidad de la actualización para no quedar afuera de la cultura del día a día.
N&P: Se habla de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, pero por otro lado, si nos imagináramos al cerebro como un músculo, tendría hoy nuevas e importantes posibilidades de desarrollarse, cualquiera sea la edad.

RI: Es que el cerebro se recrea permanentemente, hace nuevas conexiones neuronales. Hay investigaciones que demuestran que buscar en Internet ayuda mucho a la memoria, da mayor capacidad cognitiva porque enlaza nuevos conceptos. Antes los adultos se paralizaban, en los geriátricos perdían toda chance, se socializaban menos, se alejaban de este mundo de oportunidades que combina actividad social, recuperación de emociones, gimnasia y tecnología. De hecho, los niveles de incapacidad en los últimos años han bajado sensiblemente, lo que habla de una vejez mucho más saludable.
N&P: Si un abuelo hoy no tiene tiempo, eso no lo descalifica…

RI: Para nada, demuestra que está más vivo que nunca.
Cuando una sociedad le da tanto valor a todo lo que se ligue a la juventud, las ganas de seguir proyectando en la vejez no terminan de valorarse. Es imprescindible romper estos viejos moldes, porque hoy está probado que están dadas las condiciones para tener una vida muy activa a edades en las que antes se consideraban estructuralmente pasivas.

Incorporar nuevos esquemas técnicos como los sistemas puede resultar más sencillo para algunas edades respecto de otras, pero eso no lo hace imposible. Sólo exige más tiempo y adecuación a un ritmo más lento. Estudios comparativos en adultos mayores y jóvenes demuestran que estos tienen diferencias a favor en un primer momento, pero que esas ventajas van disminuyendo con el ejercicio, el entrenamiento, y la pérdida del temor inicial.

“La felicidad o el bienestar no tiene que ver con tener 20 años y medidas perfectas, sino por otras cuestiones: a veces, por haber palpado ciertas pérdidas y salir adelante o el saber que se tienen tantos años, hace que uno se tome la vida más en serio, se la disfrute más”, explicaba el Dr. Iacub quien, además prepara el Congreso Internacional de Psicología de la Vejez en nuestra ciudad para el mes de noviembre.

Tanto la sociedad como la ciencia han redescubierto las posibilidades para esta etapa de la vida que antes se asociaba a la enfermedad, al deterioro, al duelo, hasta que “se empezó a notar que los viejos no están tan enfermos como se suponía, que tener algún problema físico no significaba que la vida era un desastre o un dolor permanente, hay mucho de estereotipo en eso”, ratificó. Es más, a caballo de las nuevas ofertas educativas, culturales, de viajes, etc., “mantienen un rol activo y lo pasan maravillosamente bien haciendo pintura, teatro, gimnasia, baile, estudio. Mil cosas”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que el envejecimiento de la población es la “historia del éxito de las políticas de salud pública”, pese a que en algunos lugares se los sigue encasillando en imágenes hoy obsoletas.

viernes, 8 de abril de 2011

Gimnasia cerebral contra deterioro intelectual

Aprender de GIMNASIA CEREBRAL contra DETERIORO INTELECTUAL para personas mayores


Leer, aprender alguna actividad artística o deportiva y resolver problemas matemáticos son recursos que nos ayudan a desarrollar habilidades mentales, pero también pueden ser de gran utilidad para evitar o retrasar el avance de enfermedades que generan pérdida de memoria.


Si hay algo que nos distingue a los seres humanos es, sin duda, el hecho de que contamos con amplio desarrollo en nuestra inteligencia, memoria y capacidad de raciocinio.


Pero, estas facultades mentales no están libres de amenaza y es sabido que pueden sufrir deterioro considerable debido a enfermedades como Alzheimer o demencia vascular entre otras, pero también porque hacemos poco por ejercitarlas debidamente.


La gimnasia cerebral se refiere a una serie de ejercicios y métodos que tienen la finalidad de mantener activo al cerebro. El motivo es simple: se ha demostrado que entre más se utilice este órgano, la posibilidad de que se presenten fallas en sus funciones disminuye.


Las investigaciones indican que las funciones mentales como lenguaje, juicio, raciocinio, memoria, abstracción, concentración o capacidad de cálculo, pueden afectarse cuando no se utilizan, y precisamente son estas cualidades las que tratamos de estimular a través de la gimnasia cerebral.


Neuronas en movimiento
El funcionamiento del cerebro se basa en la creación de “caminos” capaces de conducir señales eléctricas. “Para levantar una mano, pensar, pronunciar palabras y realizar cualquier actividad se necesita que las neuronas se conecten unas con otras hasta establecer circuitos”.


En teoría empleamos sólo 10% del cerebro, en tanto que el otro 90% lo usamos muy poco. Casi todas las personas realizan sus actividades con una sola mano (peinarse, escribir, marcar el teléfono, firmar) e ignoran a su otra extremidad. Un diestro se da cuenta fácilmente de que al escribir con la izquierda su capacidad es diferente, pues ha desarrollado lo que llamamos lateralidad, es decir, su actividad neuronal se centra en un hemisferio cerebral.


De esta manera, lo que busca la gimnasia cerebral es poner en actividad aquellas partes del cerebro que normalmente no usamos, a fin de crear nuevas conexiones o sinapsis.El objetivo es aprovechar una cualidad que conocemos desde hace tiempo: la plasticidad. Los pacientes que sufren un infarto cerebral suelen presentar como consecuencia una disfuncionalidad, entre ellas, dificultad para hablar o mover un brazo. Sin embargo, mediante rehabilitación es posible alcanzar un nivel de recuperación de hasta 70 u 80%, lo cual se debe a que las neuronas de la zona afectada mueren, pero su función es suplida por todas las que hay alrededor. Por ello decimos que el cerebro puede reinventarse”.


En resumen, que la realización de actividades que no hacemos comúnmente, como escribir con la mano que no es la dominante, es suficiente para estimular al cerebro. También lo es resolver crucigramas o “sopa de letra”, jugar ajedrez o cartas, aprender un idioma o leer el periódico en voz alta y comentarlo con alguien más. Todo esto se ve muy sencillo, pero es la base de la gimnasia cerebral.


Aunque el neurólogo explica que las personas con 50 años o más son uno de los grupos más beneficiados por las técnicas para ejercitar la actividad neuronal, cualquier edad es buena para llevarlas a cabo. Lo importante es que se recurra a todo lo que sea aprender y adquirir habilidades nuevas. Por ejemplo, que un día se peine con la mano que no es dominante, en otro que se lave los dientes, y así continúe paso a paso en su objetivo. Sin embargo, cabe destacar que la efectividad de éste método como de cualquier otro, dependerá de la constancia del practicante.
Otros recursos para mejorar la actividad neuronal, tales como estimular los sentidos (la piel es el órgano más perceptivo de todo el cuerpo) o practicar ejercicio de manera regular (mejora la coordinación de movimientos, el equilibrio y otras funciones).
Asimismo, el buen desempeño de las facultades mentales también se relaciona con los hábitos de vida. Las evidencias muestran que lo más prudente es llevar una vida ordenada, porque a fin de cuentas el cuerpo nos cobra todo aquello que hemos hecho mal. Quien se alimenta adecuadamente, hace ejercicio y no fuma ni toma alcohol, tiene mejor irrigación de sangre al cerebro.


Finalmente, no olvidemos que la expectativa de vida en nuestros días es mayor que en generaciones anteriores, y ello es motivo suficiente para que todos reflexionemos sobre la importancia de mantener una actividad cerebral constante que permita gozar una vejez plena.Un órgano que no se utiliza, se atrofia.


 

viernes, 25 de marzo de 2011

Seis puntos para vivir 100 años

1. Alimentación: son varios los ítems a tener en cuenta en este rubro. Es importante comer frutas, verduras y legumbres; bajar la cantidad de grasas animales y aumentar las vegetales y las de pescado; consumir carnes magras con moderación y aumentar el consumo de pollo y pescados de mar, que son ricos en Omega 3; incrementar el consumo de aceite de oliva; comer todos los días un puñadito de frutas secas y 3 raciones de calcio para combatir la hipertensión arterial y proteger los huesos (además, ayuda a adelgazar). Los hombres no deberían tomar más de dos vasos y medio de vino por día; las mujeres, uno y medio.

2. Actividad física: si uno pudiera poner en una pastilla todos los beneficios que apareja, sería la pastilla más vendida. Es aconsejable sumar 30 minutos de actividad física por día. Básicamente, los beneficios se dan en 8 áreas: mente, corazón, huesos, corazón y pulmones, peso, sangre, movilidad, vida sexual y social.

3. Actitudes y conductas: la gente que tiene una actitud positiva, que no transforma cada incidente en una crisis, que es solidaria, que no es agresiva, vive más años que los demás. Hay que recordar que, en un 90%, el estrés está relacionado con cómo toma uno lo que le pasa. Por eso hay terminar con las demandas irracionales: yo debería ser perfecto, vos deberías cumplir con todas mis expectativas y el mundo debería ser cuadrado o como yo quisiera que fuera; todos deberían ser atentos menos yo, todos deberían hablarme a mí primero y sonreírme todo el tiempo; todos deberían parecerse a mí. Hay que evitar todo tipo de conducta de riesgo, por ejemplo las adicciones, que complican la calidad de vida.

4. Controles: es importante escuchar las señales del cuerpo. Uno no tiene manera de saber si es hipertenso o diabético si no se hace controles. Hay que controlar la diabetes y la hipertensión con regularidad; visitar al odontólogo una vez al año; hacerse un PAP, una colposcopía y una mamografía en el caso de las mujeres (el autoexamen de mamas debe ser mensual); y una colonoscopía y un PSA (próstata) en el caso de los hombres.

5. Consumo de sustancias: la mayoría de las personas que tienen enfermedades crónicas no siguen el tratamiento en forma correcta. Hay que tomar todas las sustancias o medicamentos indicados por el médico en forma correcta; evitar la automedicación y el consumo de cualquier tipo de sustancias perjudiciales, incluido el cigarrillo.

6. Armonía: es fundamental hacer un balance moderado entre el descanso, el trabajo y el tiempo libre. Y tener en cuenta para este delicado equilibrio las 7 virtudes cardinales (en oposición a los 7 pecados capitales): justicia, templanza, perseverancia, prudencia, fortaleza, acción y paciencia.

jueves, 24 de marzo de 2011

Hacia una nueva edad

Sara Cañizal Sardón

Cada vez son más las personas que a punto de alcanzar los sesenta empiezan a estudiar una carrera, a aprender a pintar o a hablar un nuevo idioma. Son la tercera edad, una generación que no tuvo ocasión de seguir su vocación y que ahora dedica su tiempo a desarrollar sus aptitudes y hacer realidad lo que un día soñaron.

Hace solo dos décadas primaba el tópico de que cuando una persona acababa su etapa productiva dejaba de ser útil para la sociedad. Sin embargo, los mayores de hoy son conscientes de que jubilarse del trabajo no es despedirse de la vida. En vez de quedarse aparcados en un rincón, se preocupan por mantenerse en forma, quieren aprender cosas nuevas y participan de forma activa en su entorno más cercano.

 El sociólogo Santiago Cambero explica este fenómeno: “Está apareciendo un nuevo perfil de persona mayor totalmente integrada en la sociedad actual que sigue contribuyendo en favor del bienestar general”. Cambero destaca el papel de los abuelos canguro. “Si se pudiera cuantificar económicamente lo que el Estado del Bienestar y los poderes y administraciones públicas se están ahorrando en cuanto a los cuidados que los abuelos y abuelas están ofreciendo a sus nietos, serían millones de euros”.

La drástica modificación de la estructura demográfica en Occidente es la responsable de estos cambios. Europa envejece a gran velocidad y, dentro de ella, España es uno de los países que mejor ejemplifican esta transformación. Si a principios del siglo XX la esperanza de vida no llegaba a los 35, hoy supera los 80. Frente a ello, el número de nacimientos ha caído de forma considerable.

Los responsables de esta situación son los avances médicos y farmacológicos y la mejor calidad de vida de la población. Dos aspectos positivos que, en vez de interpretarse como conquistas han dado pie a lanzar pronósticos agoreros y a hablar de la decadencia de Occidente.

Sin embargo, algunos expertos comienzan a ver esta nueva realidad como la oportunidad de equilibrar la estructura social e infundir nuevos aires al sistema productivo occidental si se encauza de forma adecuada.
El reciente artículo de Julio Pérez Díaz, sociólogo y demógrafo del CSIC apunta en esta dirección. “El envejecimiento demográfico guarda una correlación casi perfecta con los niveles de riqueza y bienestar internacionales, y no con la pobreza”, afirma. Esto se debe a la mayor eficacia del sistema. Por primera vez en la historia es posible disminuir la fecundidad, ya que los avances sanitarios permiten que los hijos sobrevivan hasta edades fértiles. Las mujeres pueden desarrollar una vida profesional, al margen de la familiar, ya que el cuidado de los hijos ya no es su ocupación principal. Además, se ha ampliado de forma considerable el tiempo que las personas pueden ser productivas. Sin embargo, el principal problema del envejecimiento de la población es que el número de personas en edad laboral se reduce. En consecuencia, el número de pensionistas aumenta y eso supone un mayor gasto social.

Para que el envejecimiento de la población tenga una repercusión positiva a nivel económico y social es necesario que se produzcan algunos cambios en el sistema laboral, encaminados a beneficiarse por más tiempo de los talentos de los más mayores. Así lo manifiesta el último informe de la European Science Foundation, que apunta a la necesidad de estudiar las modificaciones que deben introducirse en el sistema sanitario, las pensiones y la edad de jubilación.

Según los expertos, la edad biológica ya no es significativa a la hora de clasificar a los mayores. Hay gente que disfruta de sus plenas cualidades físicas y mentales entre los 65 y los 85 años y que puede ser un eslabón importante en la sociedad. Nadie ha tenido que explicarle esto a los mayores. Para ellos envejecer no es sinónimo de caducar. Es una etapa más de la vida para la que nadie está preparado pero que hay que asumir e intentar encauzar de forma positiva. Mantenerse activos asegura que continúen integrados en la sociedad, que tengan una vida más saludable y satisfactoria a nivel personal. Como afirmó la doctora Marie Beynon Ray: “Nadie envejece por vivir, sino por perder interés en vivir”.