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miércoles, 15 de mayo de 2013

Reflexiones que alimentan el alma y... te muestran el camino...


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"La enseñanza escrita en el papel no es la verdadera enseñanza. Las enseñanzas escritas son una especie de alimento para la mente. Claro, es necesario buscar algún tipo de alimento para la mente. Sin embargo, es más importante saber por la propia experiencia."
Shunryu Suzuki

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"Ninguno de entre nosotros es tan bueno e inteligente como todos nosotros..."
Marilyn Ferguson

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"LA TIERRA SERÁ LO QUE SON SUS HOMBRES."

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"Cuando sabemos cuál es nuestro propósito, el trabajo de nuestras almas se realiza de la mejor manera posible a través de nuestro cuerpo. Un propósito claro elimina todas las dudas, pues identificamos aquello que nos conduce a nuestras metas o nos desvia de ellas.
La energía en nuestras vidas es inmensa cuando se encuentra siempre presente una claridad de propósito."
Sonia Café

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sábado, 14 de mayo de 2011

Un Premio a la Inteligencia

El Príncipe de Asturias

Un verdadero premio a la inteligencia

Galardonan a quien descubrió que hay diversas capacidades cognitivas

Jueves 12 de mayo de 2011 | La Nacion

Nora Bär
LA NACION

No hay una sola forma de la inteligencia. Todos los seres humanos tenemos una serie de capacidades cognitivas relativamente autónomas que constituyen, cada una, una inteligencia distinta. Sí: podemos ser un fracaso académico, pero brillantes en los negocios; artistas destacados, pero negados para el baile o los deportes. Y lo que es más importante, un tipo de inteligencia no es mejor que otros. Tampoco son talentos innatos ni inamovibles, sino que pueden cultivarse.

Howard Gardner, creador de estas ideas que hoy parecen verdades de Perogrullo, pero que hace 30 años sacudieron el campo de los estudios de la mente y de la educación, fue distinguido con el Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales "en reconocimiento a su compromiso social y ético con la mejora del sistema educativo, su apuesta por la excelencia y su relevante proyección internacional".

"Me siento humildemente emocionado -dijo a través de un comunicado-. Aunque he tenido formación principalmente en psicología, siempre me consideré un científico social y siento que gran parte del mejor trabajo sobre la sociedad y la naturaleza humanas se nutre de un abanico de disciplinas sociales."

Más adelante agregó: "En este momento, en las ciencias sociales que se practican en los Estados Unidos el acento está puesto casi enteramente en el trabajo cuantitativo. Me complace que este premio reconozca las investigaciones que involucran análisis cualitativos y amplias síntesis de conocimiento".

Nacido en 1943, en el seno de una familia de emigrados de la Alemania nazi, Gardner se graduó en la Universidad de Harvard en 1971 y un año después se convirtió en codirector de Proyecto Cero (junto con el filósofo Nelson Goodman), un grupo de investigación que estudia los procesos de aprendizaje en chicos y adultos.

En todas estas décadas, viene poniendo en jaque desde allí los sistemas de educación que sobrevaloran la memorización y las virtudes académicas por sobre otras capacidades ("o inteligencias") de los individuos.
Sus investigaciones se plasmaron en más de 450 artículos científicos, pero también en 25 libros que fueron traducidos a 28 idiomas. Entre ellos se cuentan Inteligencias múltiples ; Arte, mente y cerebro ; Mentes flexibles. Mentes creativas. Mentes líderes ; La inteligencia reformulada y La mente no escolarizada, todos editados en la Argentina bajo el sello de Paidós, tal como su última obra, Las cinco mentes del futuro.

Ocho habilidades cognitivas

Para Gardner, cada persona posee ocho habilidades cognitivas que puede desarrollar en mayor o menor medida: la lingüística, la musical, la cinético-corporal, la lógico-matemática, la visual y espacial, la interpersonal, la intrapersonal y la naturalista (es la competencia para observar, identificar y clasificar a los miembros de un grupo, por ejemplo).

"Ser inteligente es tener flexibilidad para mirar un problema y ver una posibilidad nueva, una salida no pensada para enfrentarlo -explica el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y del Centro de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. En 1904, el psicólogo inglés Charles Spearman desarrolló la noción del Factor G, que definió como una capacidad intelectual general que subyace a todas las capacidades cognitivas. En 1916, Godfrey Thomson propuso que la inteligencia es una colección de habilidades necesarias para completar la mayoría de las tareas intelectuales. Howard Gardner instaló, en 1983, el concepto de «inteligencias múltiples» para subrayar que las personas tienen diferentes talentos y que éstos a su vez impactan en cómo aprendemos. Esa fue su gran contribución: ampliar el concepto de inteligencia. Hoy existe la noción de que ésta incluye habilidades en el campo de lo emocional, de las motivaciones, de la capacidad para relacionarnos con otras personas en situaciones complejas y diversas... El consenso es que estas habilidades, que antes no se consideraban parte de la inteligencia, potenciarían el desarrollo intelectual al cooperar en la tarea diaria de enfrentar situaciones complejas y encontrar soluciones novedosas."

Manes también subraya que las pruebas que evalúan la inteligencia fueron desarrolladas por una necesidad clínica práctica y demostraron ser útiles en muchas ocasiones, pero no en todas. Por eso, sus resultados pueden conducir a conclusiones erróneas.

"Ha habido una utilización política de la ciencia a lo largo de la historia que llevó a rotular como más o menos inteligentes a determinadas etnias, migrantes o grupos sociales -aclara-. Esto no sólo es inmoral, sino falso en términos científicos. Por eso es importante subrayar que la ciencia no cuenta hoy con herramientas para medir la inteligencia en toda su extensión y complejidad. ¿Cómo asignar un coeficiente al humor, a la ironía y, aún más, a la diversificada y plástica capacidad del ser humano para responder de manera creativa a los desafíos que la sociedad y la naturaleza le plantean?"

Para el psicólogo argentino Antonio Battro, miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias y ex profesor visitante de la Universidad de Harvard, esta nueva distinción es absolutamente merecida.

La potencialidad humana

"Conocí a Howard Gardner en Harvard en 1986, gracias a la beca Eisenhower -comenta-. Ya para entonces era considerado uno de los profesores más brillantes de psicología de la nueva generación y era conocido en todo el mundo. Desde entonces nos hemos visto casi todos los años en diferentes lugares del mundo y en diversas circunstancias y hemos cultivado una verdadera amistad, también con su querida mujer, Ellen Winner, distinguida psicóloga, experta en el estudio del talento excepcional en las artes."

Para Battro, lo más importante del trabajo científico y del mensaje como educador de Gardner es su compromiso con el desarrollo de la potencialidad del ser humano, "de todos los seres humanos sin distinción, en todas sus dimensiones, éticas, estéticas y epistemológicas, en el reconocimiento de la multiplicidad de talentos y capacidades en las diferentes etapas de la vida".

"Para Gardner -explica- la inteligencia no se puede medir por un simple «coeficiente intelectual»: hay muchas inteligencias, cada una con sus propiedades específicas, y todas ellas integradas en un perfil individual que es siempre dinámico, y suficientemente plástico para evolucionar y progresar en sociedad."

Por sus trabajos, Howard Gardner recibió 26 doctorados honoris causa de universidades de los Estados Unidos, Bulgaria, Chile, Grecia, Israel, Irlanda, Italia y Corea del Sur.

El Premio Príncipe de Asturias reconoce las contribuciones científicas, técnicas, culturales, sociales y humanísticas realizadas por individuos o instituciones. Gardner fue elegido entre 31 candidatos de la Argentina, Canadá, Croacia, Chile, Francia, Alemania, Grecia, Israel, México, Moldova, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza, Gran Bretaña y España.

En octubre, cuando se realice la ceremonia en la ciudad de Oviedo, en España, recibirá una insignia con el escudo de la fundación que lo otorga, un cheque por 50.000 euros y una escultura de Joan Miró.

TEXTUALES
"El mundo está cambiando (...) puede que algunas metas, capacidades y prácticas no sean ya las indicadas o que incluso lleguen a ser contraproducentes"

"Si el individuo no cuenta en su haber con al menos una disciplina, está destinado a seguir el paso que le marquen los demás"

"Tenemos que afinar y poner a punto de forma continuada nuestras destrezas y capacidades"

"[Cada vez] más seguro me siento de un hecho: nuestros potenciales positivos como seres humanos pueden cultivarse"


viernes, 8 de abril de 2011

Gimnasia cerebral contra deterioro intelectual

Aprender de GIMNASIA CEREBRAL contra DETERIORO INTELECTUAL para personas mayores


Leer, aprender alguna actividad artística o deportiva y resolver problemas matemáticos son recursos que nos ayudan a desarrollar habilidades mentales, pero también pueden ser de gran utilidad para evitar o retrasar el avance de enfermedades que generan pérdida de memoria.


Si hay algo que nos distingue a los seres humanos es, sin duda, el hecho de que contamos con amplio desarrollo en nuestra inteligencia, memoria y capacidad de raciocinio.


Pero, estas facultades mentales no están libres de amenaza y es sabido que pueden sufrir deterioro considerable debido a enfermedades como Alzheimer o demencia vascular entre otras, pero también porque hacemos poco por ejercitarlas debidamente.


La gimnasia cerebral se refiere a una serie de ejercicios y métodos que tienen la finalidad de mantener activo al cerebro. El motivo es simple: se ha demostrado que entre más se utilice este órgano, la posibilidad de que se presenten fallas en sus funciones disminuye.


Las investigaciones indican que las funciones mentales como lenguaje, juicio, raciocinio, memoria, abstracción, concentración o capacidad de cálculo, pueden afectarse cuando no se utilizan, y precisamente son estas cualidades las que tratamos de estimular a través de la gimnasia cerebral.


Neuronas en movimiento
El funcionamiento del cerebro se basa en la creación de “caminos” capaces de conducir señales eléctricas. “Para levantar una mano, pensar, pronunciar palabras y realizar cualquier actividad se necesita que las neuronas se conecten unas con otras hasta establecer circuitos”.


En teoría empleamos sólo 10% del cerebro, en tanto que el otro 90% lo usamos muy poco. Casi todas las personas realizan sus actividades con una sola mano (peinarse, escribir, marcar el teléfono, firmar) e ignoran a su otra extremidad. Un diestro se da cuenta fácilmente de que al escribir con la izquierda su capacidad es diferente, pues ha desarrollado lo que llamamos lateralidad, es decir, su actividad neuronal se centra en un hemisferio cerebral.


De esta manera, lo que busca la gimnasia cerebral es poner en actividad aquellas partes del cerebro que normalmente no usamos, a fin de crear nuevas conexiones o sinapsis.El objetivo es aprovechar una cualidad que conocemos desde hace tiempo: la plasticidad. Los pacientes que sufren un infarto cerebral suelen presentar como consecuencia una disfuncionalidad, entre ellas, dificultad para hablar o mover un brazo. Sin embargo, mediante rehabilitación es posible alcanzar un nivel de recuperación de hasta 70 u 80%, lo cual se debe a que las neuronas de la zona afectada mueren, pero su función es suplida por todas las que hay alrededor. Por ello decimos que el cerebro puede reinventarse”.


En resumen, que la realización de actividades que no hacemos comúnmente, como escribir con la mano que no es la dominante, es suficiente para estimular al cerebro. También lo es resolver crucigramas o “sopa de letra”, jugar ajedrez o cartas, aprender un idioma o leer el periódico en voz alta y comentarlo con alguien más. Todo esto se ve muy sencillo, pero es la base de la gimnasia cerebral.


Aunque el neurólogo explica que las personas con 50 años o más son uno de los grupos más beneficiados por las técnicas para ejercitar la actividad neuronal, cualquier edad es buena para llevarlas a cabo. Lo importante es que se recurra a todo lo que sea aprender y adquirir habilidades nuevas. Por ejemplo, que un día se peine con la mano que no es dominante, en otro que se lave los dientes, y así continúe paso a paso en su objetivo. Sin embargo, cabe destacar que la efectividad de éste método como de cualquier otro, dependerá de la constancia del practicante.
Otros recursos para mejorar la actividad neuronal, tales como estimular los sentidos (la piel es el órgano más perceptivo de todo el cuerpo) o practicar ejercicio de manera regular (mejora la coordinación de movimientos, el equilibrio y otras funciones).
Asimismo, el buen desempeño de las facultades mentales también se relaciona con los hábitos de vida. Las evidencias muestran que lo más prudente es llevar una vida ordenada, porque a fin de cuentas el cuerpo nos cobra todo aquello que hemos hecho mal. Quien se alimenta adecuadamente, hace ejercicio y no fuma ni toma alcohol, tiene mejor irrigación de sangre al cerebro.


Finalmente, no olvidemos que la expectativa de vida en nuestros días es mayor que en generaciones anteriores, y ello es motivo suficiente para que todos reflexionemos sobre la importancia de mantener una actividad cerebral constante que permita gozar una vejez plena.Un órgano que no se utiliza, se atrofia.